martes, 7 de agosto de 2018

¿cómo se lee un libro? ¿Cómo se vive una vida?


Debería leer el libro, desde la portada, hasta la última página. Debería leer la última para saber hacia dónde estoy andando. Debería leer las páginas intermedias para entender el camino. Debería leer una después de la otra, en modo lógico y secuencial. Y las páginas que me aburren? Las puedo no leer? Puedo no caer en la trampa del deber en el placer de leer un libro? Si no las leo traiciono al autor. Si las leo traiciono mi propia satisfacción en el acto de leer un libro. Son momentos difíciles de atravesar, si decido saltarlas, puede ser que luego me encuentre perdida, pero perdida tendré la necesidad de volver a leerlas, para saber dónde fue que perdí el hilo, entonces vuelvo y descubro nuevamente que no las quiero, no hoy. A veces basta solo leer una frase, la frase. Entiendo ahora que quieren decir las páginas sucesivas, no necesito torturarme el tiempo de cinco páginas que no van de acuerdo conmigo. Cuando he terminado, ¿puedo decir que ese libro fue leído? O debería contar cada vez que alguien me pregunte que simplemente decidí leer las páginas que me gustaban. Es fácil así. Las cosas que resultan fáciles pierden el valor, si en cambio digo que es un libro tremendamente fatigoso, pero que al final te deja una buena sensación y que vale la pena leerlo, es mejor que decir, te lo recomiendo de corazón, pero hazme el favor de no leer las páginas que van de la 45 a la 50, de verdad, son un terrible aburrimiento; te aconsejo, para entender todo, leer la frase de la 48, segundo párrafo, tercera línea. A este punto privo a ese nuevo lector de discernir por sí solo esas cinco páginas. El libro pierde sentido cuando la pregunta importante gira en torno a páginas de aburrimiento o gloria, para otros. Y si leo todo el libro, pero me enamoro solo de un capítulo, los otros parecen ser el acompañamiento decoroso de una sustancia concentrada en poco espacio y tiempo.
Los libros tienen espacios y tiempos eternos y minúsculos, tienen una voz, un narrador, un antagonista y un juez. “no estoy de acuerdo con esto”, “había pensado lo mismo, es increíble como el autor lo haya dicho antes, o después?”, “es un buen libro, un libro banal”. Instrucciones para leer. Soy una fanática de los libros, de leer. Cuando era niña, leía cada cartel en la calle, cada ingrediente en los envases de comida y cosméticos, pero jamás he leído las instrucciones de un manual. Es como si fuera un principio ético, debería primero crear el mundo de las instrucciones y luego comprobarlas, si me quedan dudas. Si no me quedan dudas, el creador del objeto estaría orgulloso de generar productos intuitivos, ¿o decepcionado de crear elementos fáciles de montar? El mundo se divide en aquellos que leen las instrucciones y aquellos que se resisten a hacerlo. No hay caminos medios. No es verdad que un no lector de instrucciones va a verificar luego en el manual, quizás luego llama un amigo o al padre, le cuenta lo que ha hecho y pregunta, ¿podría funcionar así?
Hola, soy Daniela, no leo jamás las instrucciones, no he destruido jamás nada, pero he dejado algunas cosas incompletas, al día siguiente he llevado a cabo rondas de preguntas que iluminan mi mente, para volver a casa y terminar el trabajo. Leer. Es mi pequeña pasión, el espacio sagrado en el que no entra nadie más, una burbuja de comprensión, sufrimiento, gloria, sueños, reflexiones y lágrimas que han mojado novelas y libros de ciencia. Entonces, tú has leído “lo que el viento se llevó” – cada una de sus páginas, mis ojos pasaron por cada una de las letras que la autora escribió. ¿Has leído la filosofía Kantiana? – podríamos decir que sí. ¿Cómo podríamos decir…? Si o no. La pregunta se espera siempre un sí o un no. El mundo dividido en los sí y los no. No sé. Es más parecido a un no. bueno, no. si fuera si, dirías “sí” con entusiasmo y seguridad. Dicen.  
¿Cómo se vive una vida? Leo primero las instrucciones. No, no las leo, llamo a mamá, no es verdad. No la llamo, ella es el libro de instrucciones. Ella suena como música de fondo, una ópera de fondo, altos, bajos, notas monótonas. ¿Cómo se escucha una canción? ¿Cómo se escuchan cien canciones? ¿Qué tipo de música escuchas? A veces rock, pero no soy rockera. A veces latino, porque soy latina. El pop me da asco. Pero ahora que lo pienso una canción pop me recuerda mi infancia, es una canción terrible, pero es más un no que un sí. Entonces no. Ah. Tu que escuchas rock, ¿conoces esta banda súper popular en el mundo del rock? No. no la conozco, la vergüenza del no saber. ¿Sabías que…? No, ¿me lo dices tú? Le das al otro el manual, te sientas en tu esquinita y creces un centímetro. Haz una pregunta cuando el otro haya terminado, dile que no estás de acuerdo. ¿y si…? Pregunta hipotética, ponlo a prueba, aprende del razonamiento del otro, no de las respuestas. Pregúntale como lee los libros, no te conformes con una pregunta de vuelta, no te desalientes por el estupor del otro, míralo a los ojos cuando preguntes y observa el flujo de sus ideas. Piensa en ti y en tus razonamientos, en segundo plano, deja que el otro ocupe todo el espacio, interrógalo ¿cómo llegó a pensar que ese era el único modo? ¿Lo ha leído en un manual de instrucciones? Cuando hayan terminado de hablar de libros, música, rock, autores, bandas y filósofos, deja que el silencio acompañe el efecto de las reflexiones en cada uno de ustedes. El otro hará el gesto de alzarse a tomar un vaso de agua, mirará el reloj, tomará aire para decir una frase conclusiva, detenlo. Pregúntale, cómo se vive una vida. Ríe con las primeras frases que esbozará, dirá cosas simples y descontadas. Ríe y luego vuélvete serio, hablemos de cosas importantes, de vez en cuando. Las personas intentarán escapar, quédate ahí sentado. Se necesita valor para dejar al otro, no se irá si tú no te vas, a menos que sienta demasiado terror y entonces sí, se irá y tu pregunta habrá sido respondida.
Lee un libro en diversos modos, vive una vida ética sin moral. Di que leíste un libro incluso si solo te interesaba, quizás era mejor aquello que imaginabas de ese libro, hazle un favor al autor y habla bien de él, puede ser que después de leerlo ya no quieras comentar jamás nada. Vive una vida sin un manual, no leas las instrucciones, déjalas junto a la garantía, ese otro libreto lleno de pequeños “si, pero”, “te reembolsamos, sí, pero”, “se puede cambiar siempre, pero”, “pero, pero, pero”. Imagina que los dos libretos forman parte de la confección, deja la caja, el manual y la garantía en el mismo lugar, un día quizás se transformen en una estructura sólida donde puedas sentarte a leer tu libro preferido, o tus páginas preferidas, o ese párrafo que tanto te gustó. Duda del último párrafo, duda de esta última instrucción.



miércoles, 17 de febrero de 2016

Como un árbol que crece con el cuesco que alguien lanza sin saber que ahí crecerá un árbol...

Veo correr los días uno tras otro, como soldaditos librando esta finita batalla que es la vida y los veo también morir cada día al dormir. 

Ahora sé que era más feliz cuando no sabía llorar. Simplemente arrastraba la pena, como quien lleva una maleta por la ciudad. Arrastraba mi sombra con pesar, lloraba de vez en cuando sin saber por qué, un par de lágrimas dos o tres, sin saber hacerlo de verdad. Pero un día aprendí a llorar, a gritar de pena a atorarme con mi propio llanto y mi cuerpo como un sediento que ve una posa de agua, desesperado se liberó, se independizó y se separó para siempre de mí, ya no está más bajo mi neurótico control. No por esto, fui más feliz. Al contrario.  Hay días, que mi cuerpo no se quiere levantar y se queda aletargado días enteros, viendo el sol subir  y bajar, haciendo lo que mejor sabe hacer ahora, llorar. 

No tengo recuerdos de haber sido feliz a excepción de los momentos de risa (que no definen la alegría de vivir),  yo siempre he sabido que no hay nada más. La melancolía me destruye cada día. Caminar por el centro comercial, recordar que hace tan poco era una niña. No provengo de ningún lugar, soy un fruto caído de una canasta extranjera y olvidada. Nunca fui una niña en realidad, siempre arrastré esta nostálgica sensación, esta sombra de pesadumbre, esta falta de amor, como un árbol que crece con el cuesco que alguien lanza sin saber que ahí crecerá un árbol. Sin nombre, sin ciudad, un árbol que el sol se olvidó de alumbrar. Un árbol que el agua esquivó, pero creció de todos modos, porque tenía ganas de crecer, porque pensaba que si alcanzaba una altura suficiente alguien llegaría a adoptarlo, a ponerle un nombre, a regarlo. Pero no. 

Hoy solo crecen raíces y un hueco gigante en el corazón, ya nada puede salvarlo, no hay terapias, ni medicinas florales. Algún día morirá, con la misma pena de haber nacido, con la misma nostálgica sensación de haber vivido en soledad, de haber sobrevivido con porfía y de haber muerto de tristeza.


viernes, 10 de julio de 2015

Madre


A ti,
que fuiste y eres valiente, 
a ti que debes ahora estar pensando si mereces ser llamada valiente y recuerdas con ansiedad tus 
miedos, midiendo la distancia que te separa hoy de ellos.
Tu, mujer, la que lees estas letras y te conmocionas al ser nombrada mujer, no madre, no señora, no  hija. 
Tú, que subiste esta colina con una bandera en la mano y en la cima después de un largo camino clavaste el símbolo de la diferencia,

Tú que tuviste miedo, que sentiste vértigo, y con los pelos erizados abriste los brazos y volaste.
Tú que creíste ser miope y fuiste un águila, tú que creíste ser débil y construiste de roble. 
Hoy, te mereces ser ovacionada, observada, amada y descansar en esta hamaca de admiración que tejen día a día nuestras almas para ti.
Tú que has tenido principios,
            Que has sido flexible
                   Tú que no cediste, 
que te caíste tantas veces
                                  sólo para usarlo de impulso en una nueva carrera,

que ganaste la carrera,
que perdiste la carrera,
que estás en la carrera,

Eres más grande que aquello que ahora imaginas, eres un concepto que se expande, eres una idea en el universo sin limites, una luz, un principio, un punto de partida y un punto de llegada,

Eres la rabia y la alegría.

La vida merece tenerte en su camino, tu mereces las oportunidades de la vida, 
en la mitad de esta aventura, te invito a abrazarnos de lado y a mirar atrás, sólo para recordar de donde venimos, hacia donde vamos y desechar que hay puntos de llegada, este es el punto de llegada, este día a esta hora, acabas de llegar, y mañana volverás a hacerlo,
Mereces el tiempo de mirarte entre espejos y entender
que has perdido, que has ganado y  que sigues en carrera...


lunes, 3 de diciembre de 2012

Intermitencia

Al llegar a este lugar, siento la sensación de haber caminado infinitos kilómetros de mi vida;  las ultimas fuerzas que le quedan a mi cuerpo suben este pequeño cerro,
suficiente para ver el resto de mi vida moviéndose en una ciudad prácticamente despoblada,
y saber que nada he hecho mejor que equivocarme,
a veces es bueno llorar, dicen,
sin embargo, nunca lloro. Llorar dispersa lo único que me acompaña: mi fortaleza.
entonces, siempre tengo miedo, de ser esa mujer débil
que se sienta a mirar lo despoblado de su vida;
Hago trampas en el amor; siempre pareciendo esa mitad inconclusa que puede solucionarte la vida,
pero no.
Siempre he dejado la sensación de una mentira.
Es como vengarse del tiempo,
Le dejo al antojadizo destino mi cansancio,
llegando con todo lo que tengo a pedir perdón.
Y cuando me arrepiento es como si me riese de todos mis errores  y al fin solo disfrutara de este mal camino.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

La Mitad de Mi Vida

Otra vez estoy de pie en la mitad de mi camino a medias, siendo la mitad de persona que fui ayer, siendo medio sincera, y medio diciendo mentiras, sobreviviendo a la catástrofe de las mitades de mi vida, en mi tradicional vida clase media, medio siendo feliz, medio sufriendo; otra vez tengo la sensación de estar medio cansada, estando en mi última mitad del año, sintiendo como se arranca de un suspiro la mitad de mi alma, durmiéndome a media noche y soñando con esas mitades de mi vida que se encuentran. Estoy medio acostumbrada a caminar por esta grieta, a punto de asesinar esta otra mitad de vida que me queda.  Tengo el corazón a punto de partirse en dos mitades, una más grande para que sobreviva, una más pequeña que se evapore en la mitad de todas las pequeñas muertes en cada medio día; deshojo media  flor y digo la mitad de un canto porque es demasiado largo, la otra mitad la soplo; Cuando atardece dan ganas de sentarse en medio del desierto a esperar convertirse en la mitad de un reloj de arena con la impotencia de nunca haber sido uno, porque mi vida me ha obligado siempre a vivir a medias, con un motor medio viejo que siempre arranca a medias,  bajando por estas calles de cemento  a medio punto de llorar.

sábado, 4 de agosto de 2012

Desanclaje

 Se ve diferente cuando descubres que ha valido la pena vivir un poco de esto. Ya no hace falta soñar, tengo mis fantasías realizadas, se puede también vivir en la imaginación. Nada sobra, todo fue utilizado en alguna parte de mi, todo dejó algo de sí. Ahora estoy viendo como se maravilla el sol más de cerca, puedo soltar lo que antes amarré y la libertad es la consigna de ésta, mi vida. Si tuviera que reconocer un par de cosas, diría que la libertad también tiene en sí algo de dolor, de desarraigo y de soledad, sólo que al final del camino uno logra  obviar los pormenores y caminar descalzo otra vez sintiendo como la arena cosquillea en los pies y como después del desaliento se vuelve nuevamente a creer. Dejo que se aleje el barco en el que un día fui feliz, desperté, dormí, hice el amor y lloré, ahora me siento un momento a olvidar, sin querer hacerlo, sólo que inevitablemente la mente se dispersa y el amor se expande hasta formar parte de todo y de nada, queda repartido como una nube de gas que en su primer momento asfixia y luego se disipa hasta ser sólo un recuerdo, una brisa, un gesto. Me gusta decir que valió la pena, porque justifico de una todo lo malo que pasé por el final que tengo ahora, me gusta pensar que la vida es entera y un minuto, y en este momento es el minuto en que los segundos forman el oleaje que desancla mi último recuerdo. 

domingo, 22 de julio de 2012

7

Si pudiera volver atrás, te perdonaría por todo y por todos, para que pudieras ir en paz, si tuviera un momento de volver a verte, te abrazaría hasta que desaparecieras. Tantos años han pasado, ya serán siete, así como si nada, cuanta falta me has hecho... El frío es diferente cuando te extraño, es como si en el estómago tuviese un vacío interminable donde se reproduce siempre la misma película de tu partida. Nadie creería que después de las infinitas horas que han transcurrido aun lloro cuando es madrugada, pensando que me sigue doliendo ese espacio incalculablemente grande. Cuando pienso en ti, mi corporalidad desaparece y vuelvo a ser una niña que te necesita  y que llora, y recuerdo con dolor que ya no estás, vuelvo a ser una niña pecosa, pequeña, intranquila que revolotea a tu alrededor y te besa la mejilla, me siento la misma niña de diez años que disfrutaba de verte llegar del trabajo, que veía tus manos enormes, que se imaginaba que eras su héroe; el único héroe, el único capaz, el mejor, vuelvo a ser esa niña pequeña que alucina con su papá.
Ahora que ya soy una mujer, aún duele no haber vuelto desde entonces a decir papá, y saber que eso no vuelve. Me inspiro en la tristeza, para continuar adelante, para llegar allá, adonde quisieras haberme llevado, y a veces te juro que camino cuesta arriba, sobre todo los días como hoy...  Hay cosas que nunca vuelven, y otras que nunca se van; recordarte de repente aunque sea en la pena, me ayuda a seguir guardándote en un espacio de mi alma, de mis recuerdos y a seguir sintiendo  tu imágen como un elemento que constituye mi vida, qué sería de mí, si no fuera por cada persona que me ha regalado una parte de sí. Recuerdo que antes fue más desolador, cuando creí que nunca podría haber seguido viviendo, cuando creí que de pronto me desmayaría  y dios me haría el favor de dejarme ahí por siempre, menos mal tuve a mi madre siempre, menos mal siempre tuve a la mujer más fuerte del mundo, qué hubiera sido de tu propia vida sin ella. Nada de esto seguiría existiendo, ella es el lazo poderoso que nos une a todos, ella es la fuerza que impulsa el carro, ella es el pilar que lo sostiene a todo, que me sostuvo a mi y que aún lo hace. 
El dolor me recuerda que tus huellas también fueron de errores, y quién no.. quién no hace su camino en el tambaleo de los errores, en la cuerda floja que nos guía; y aquí estoy yo, otra vez en otro aniversario de tu partida haciéndome la fuerte, intentando no llorar, porque ha pasado tanto tiempo ya, que nadie entendería...

martes, 19 de junio de 2012

Poesía

Si me abandonas poesía me quedaré a un lado del camino, bebiendo el trago amargo de las despedidas, cuando ya no tenga objetos para admirar y utilizarte como un puente para decir aquello que tengo atorado de antes en el corazón; entiendes ahora que parece como si fueras una mano, y un lápiz para escribir, pero eres el espíritu de todo, y en todo me recuerdas el sabor agridulce con la que se vive y al mismo tiempo se muere de nostalgia, por lo que fue, y por lo que vendrá, que nada consuela las almas y que me dejas caer dormida como un silencio en tu llave infinita de sol. Que eres la eternidad, que me conmueve el alma tu nombre, que me llega hasta los huesos cuando de repente te vas y me quedo sin palabras y lloro con el brillo de la luna que no me deja dormir cuando entra escandalosa en la ventana, cuando la oscuridad se vuela entre las partículas de luz y polvo que veo en una hebra, esa hebra que deja parir a mi alma un verso, un verso que me desespera y me desahoga, entiendes? Si tu me abandonaras cuantas cosas carecerían de sentido, y la boca que antes calentaba la piel con la hermosura, congelaría las estancias del pasado.

jueves, 17 de mayo de 2012

Mientras se desnudaba para sumergirse en el agua...

Le traía el recuerdo de otros días mejores cuando llovía, como si a través del agua pudiera subsanar todas las heridas que le había ido dejando el tiempo. Cuán fabulosa era esa época, el olor a tabaco de papá, las manos de mamá arreglando su cabello frente al espejo, los ventanales empañados dejando un lienzo preparado para su artístico dedo que jugaba hasta que ya no le quedaba espacio para seguir dibujando. Desde entonces había pasado tanto, tanto tiempo. Había crecido, había tenido que trabajar, había tenido que estudiar cosas difíciles, había tenido que hablar, mas de una vez, de política, se había sentido culpable y había llorado quizás por amor. Cuántas cosas nuevas habían florecido, sólo que de pronto sentía que en ese paso agigantado su niñez cada vez era un espacio más lejano, más recóndito, más imposible de recordar. Tampoco recordaba tantas cosas, después de todo la vida normalmente obliga a suprimir ciertos episodios que definitivamente no quieren ser recordados; tenía ahora los ojos vidriosos, con una emoción extraña de quién está a punto de llorar, y no quiere llorar, no por verguenza, ni por miedo a la expectación, sino, por no querer arruinar los hermosos momentos de antes con las lágrimas de ahora; le parecía que después de todo habían valido la pena estos años, a pesar de las angustias, de los desamores, de las lluvias en su espalda, de las inmensas caminatas de un sitio a otro en invierno, de las oportunidades esfumadas, de los cigarrillos mal fumados,todo. Sólo  de pronto parecía venir sobre sí un calor inagotable de miedo a perderlo todo, a por fin un día olvidar lo bien que se sentía ponerse junto a la estufa cuando afuera llovía y sentir como un eco el noticiero repitiendo una y otra vez los mismos acontecimientos, miedo a olvidar, lo bien que se sentía el beso de papá y mamá en la frente antes de dormir. Dejó como siempre encendido el televisor, mientras se desnudaba para sumergirse en el agua, para ver si del agua de su cuerpo lograba evaporarse una vez más llevándose la nostalgia de este día de lluvia inagotable.

domingo, 29 de abril de 2012

Tiempo en el agua


Demoré años en sacar una conclusión de toda mi vida, algo digno de valer la pena saberlo, siempre creí que los años pasarían uno tras del otro, como por una pasarela frente a mi. El otro día mientras descongelaba el plato del almuerzo y sentía el cotidiano ruido del microondas, pensé en las infinitas oportunidades que había dejado pasar frente a mi, a causa de estos sufrimientos fortuitos que nos trae la vida; las muertes de nuestros queridos, las inevitables separaciones de otras personas, los cambios de vida, las mudanzas, la nostalgia que se instala cuando se siente casi siempre el desapego, y entonces vi, como tantos momentos de la vida habían pasado batiendo una mano al tiempo que decían hola y adiós. Adiós a volver a encontrarlos esperando por mi. Me acerco a descorrer las cortinas y se escucha desde afuera la brisa de este otoño que cayó como una helada sobre el paisaje, este otoño que ha descuerado los árboles al tiempo que silva, me quiere mucho, poquito, nada. Qué más hacer que quedarse viendo como trascurre la mañana, tan silenciosa, apacible, quedarse en el Olimpo de la ventana, mientras aprendo que este preciso instante ya nunca volverá, nunca volveré a estar erguida exactamente en la misma posición, en las mismas coordenadas, con los mismos sentimientos y con este mismo viejo pijama, nunca volveré a estar entre mi reflejo y el paisaje, pensando en lo estúpida que he sido, en las porciones de mi vida lanzadas a la basura, en los momentos de mi vida que no tienen ninguna posibilidad de ser descongelados, en lo mucho que he anhelado aquello que no existe, aquello que está en la copa del árbol, la hoja que nunca caerá y entonces mientras el jardín se torna amarillento, y la humedad contrasta el verde que va quedando, yo seguiré colgada de lo que nunca vendrá por mi, para mi.
Y da pena... da pena enterarse de la cantidad de veces que corrí la cortina, que tomé el desayuno, que calenté mi almuerzo, que dormí la siesta, que bebí con sed, que quedaron saltando como momentos vacíos, como voces que se chocan unas a otras en un espacio inmenso lleno de insatisfacciones, de quejas, reclamos y multas. Y mientras sacudo los pocos muebles de mi habitación pienso que ya jamás nunca dejaría de devolverles el saludo a mis cabizbajos momentos.

domingo, 22 de abril de 2012

Malestar Subjetivo


La única forma de abandonar el sufrimiento subjetivo de nuestra época es movernos como el ganado que estamos invitados a ser, a nunca abandonar la centrífuga que nos mantiene pegados de la espalda a la invencible máquina social, viéndonos la misma cara de hastío unos a otros; el único modo de vivir en paz es amedrentando cada una de nuestras incipientes revoluciones evitándonos siempre el conflicto. 

Acostumbrarse de una vez a la incertidumbre, a lo pasajero, al cambio incesante, abrir los brazos al desequilibrio, a lo inesperado, aceptando de una vez que nuestra vida ya no será la que fue ayer, nuestros sueños irán adaptándose como una masa a las oportunidades, y solo quedarán en los recovecos de nuestra mente los anhelos. Nos iremos mudando de ciudad en ciudad, para conseguir una identidad y luego trabajaremos en uno y en otro ámbito de nuestra profesión hasta descubrir el cansancio próximo de los cuerpos, que nada han vivido, sino aquello que se les ha inventado que es la vida.  Porque la vida después de todo es un concepto configurado por algunos otros, nadie ha tenido tiempo, ni derecho de decir aquello que piensa que es la vida, nadie puede morirse de hambre por andar filosofando acerca de sus propias concepciones, porque en las noches sólo queremos dormir, solo queremos cerrar la puerta y relajar lo más posible nuestra conciencia. Nadie quiere pensar si ésto estará bien, si tendrá suficiente, si existe la suficiencia  en este lugar. Y si remotamente alguno de nosotros, hoy, sentado frente a su ventana, sintiendo la brisa fresca del otoño, pensase en su propia vida como una gran seguidilla de sucesos parecidos a una interminable rutina, decidiese revelarse en contra de su pequeño e insignificante mundo, sólo lograría conseguir el inevitable sufrimiento subjetivo de nuestra época, que se puede abandonar sólo moviéndose como el ganado que se está invitado a ser.
Da pena, que desde luego, nuestra realización se encuentre inevitablemente contenida en estas "paredes" congeladas, que la vida se nos arranque entre las cerámicas y el aire acondicionado, que se gaste entre la oferta y la demanda, que no encontremos respiro, que el único respiro sea el dormir, que disfrutar de la inmensidad de nuestra tierra sólo sea la niñería que no se supera, la inmadurez, la tontería, que no podamos vivir, sin programar todos los santos días el  necesario  e imprescindible despertador. La virtud de la psique  humana sólo puede manifestarse en nuestro breve y mal dormido sueño. 

sábado, 31 de marzo de 2012

Sin editorial


De alguna forma todos buscamos la perfección de nuestras vidas o al menos equivocarnos lo menos posible; sin embargo y con todo, al final, la vida o mi propia vida, siempre ha calzado a la perfección con la suma de mis mejores errores.

He desacatado las órdenes impetuosas de los más viejos con tal de experimentar los pasajes más estúpidos de los que uno pueda hacerse cargo, las historias más absurdas; he aguantado sin hablar y sin llorar en público una profunda tristeza, hice fermentar mi orgullo debajo de la cama y todo, todo por un diario de vida que desaparecerá sin huella, sin velorio, sin editorial.
Es sólo que después de andar y andar, luego de haberme rotos los zapatos en el camino, de abandonar el equipaje, después de la sed, luego del frío, ya no tengo miedo a nada, ya no tengo miedo de decir, ni de perder; ya no ansío ganar, es como si la vida al fin se mostrase tal cual, sin necesidades, con la única vela que me anuncia el día.
El amor, por ahora, sólo es la alegría momentánea del hombre que aparece con el sol apagado, de la boca que besa el espacio virtuoso de las letras; del efímero y de la nostalgia de un ideal que no sabe llegar, se pensó que vendría y no arribó. Entonces lo que balancea, lo que no tira nunca el ancla.
Sólo puedo decir "gracias", mejor: permiso y gracias, hoy me voy a perder entre lo sueños subversivos que no me he permitido soñar, me voy a olvidar un poco, a limpiar las escaramuzas, a volver a hablarles a esos que ya no están. Me perdono por todo, lo dejo todo y una vez más, me voy de aquí sin llevarme nada.

domingo, 25 de marzo de 2012

Un beso corto.


Tomarlo, besarlo - pensar que no se conocen en la intimidad; ella tiene la nariz helada por las noches; el se asfixia con la ropa y duerme desnudo; eso importará después, por ahora el beso, por ahora la ilusión y el no tener en qué pensar cuando están ahí; o quizás sí- quizás planifica volverlo a ver- quién sabe. Le muerde la boca, lo trae consigo, siente su pecho varonil, sus piernas se hielan y luego el calor . Y luego no. No- es mejor así; así? lo abraza; junta débilmente los hombros le parece quedar más vulnerable. Vulnerada ahora se siente mejor. Y su mano gruesa que se devuelve desde su cintura; agarra su pelo desde atrás y siente como se desliza suave por sus manos; sale de su cuello y vuelve a la boca; se acomoda el vestido; ensaya para seria. No. No? no queda gente alrededor, sólo la húmeda noche que ya no baila. Le queda viendo lo enrojecido de sus labios y siente la adrenalina subirle por los pies- que hermosa estás. Me voy. Para qué. Dónde. Allá. Está bien. Bien? No se esperaba la respuesta de cortesía. Se da la vuelta. Está bien. Vuelta nuevamente, ahora va a romperle definitivamente la boca, la chaqueta. No. Adiós. Nos vemos? Hay que ver como venga. Los días siguientes serán sólo esperar.

sábado, 24 de marzo de 2012

Abuela.


Dejó el tiempo escurrir entre los ladrillos del camino, como si la efímera vida, le durara para siempre y siempre ella creyó que su eternidad sería hasta su propia muerte y quizá quien era quién para discutir su terquedad de mula vieja, después de todo las llagas en los ojos eran de puro sacrificio, como se auto-decía para enfatizar en lo severa que había sido su existencia," había" ,como en tiempo pasado, pero aun conservaba en los ojos la mirada abrasadora que la tenía ahí refrescándose el cabello bajo el agua fría que le contenía la carne, como profesaba en un canto alegre y desalmado. Decía que el alma la había abandonado en el trabajo y que sólo de ella quedaba el retazo de algún tiempo mejor, la decrepitud se le notaba en las rodillas y en las manos torcidas, pero cuánto habían aprendido y cuánto habrían enseñado, lamentable era el hecho de tenerla así como casi evaporándose, ella lo sabía y bien que lo decía, bien muerta quería estar la vieja gigantona, le tocaba su descanso por siempre, como le nombraba cuando caía la noche, casi lo estaba esperando, pero así, tan erguida, tan dueña de su vida, nada había conseguido intimidar sus ansias de progreso y había dejado su espíritu en cada cosa que tocaba, en cada caricia se le había desprendido el aura y entonces había repartido su luz, qué vida aquella, la muerte la dejaba entrar como la hoja de otoño que cae lento y flota como para dejarse ver en el camino, así como si su rastro fuese un segundo en la historia, se parecía a todo y era nada, un montón de cenizas que rellenaría un salón fúnebre; ya nada importó cuando vio su fantasma observándose, tan fría, tan dura, tan callada y entonces sabe dios donde van a parar los espectros que escupe la muerte, o acaso pensar que valiéndose de las herraduras que le da la honra de ser una mujer tan aguerrida, habrá escogido un buen camino...

martes, 13 de septiembre de 2011

Nuestra historia, fue un suspiro, un inmenso y profundo suspiro, decir que te extraño no bastaría ahora, para qué nos vendríamos con mentiras en primavera, sin dejar florecer mi alma a la luz de otro amor. Todo pasa, y cuanto sabrán la distancia y el tiempo al consolar el alma que se queda desnuda, esperando el vertiginoso momento que no volverá a llegar. Ya no aletearan las mariposas cuando oiga tu voz en la línea y se arrollaran bajo el tren del recuerdo las palabras lindas que nos dijimos en el umbral de la risa. Pero es un mundo que nos une y otro universo entero que separa, aprendiendo como siempre que no siempre tenemos aquello que quisiéramos y que por mucho esfuerzo seguiremos siendo los mismos que tiempo atrás. Pero que más da, al despertar este septiembre seguirá siendo el sol mas duradero, las noches más tibias y el aroma de las flores al abrirse contendrán mi pena. Abriré Santiago con lagrimas nocturnas y en la madrugada mi cuerpo liviano recorrerá uno a uno los momentos, todo esto para ver consumirse como un cigarrillo los instante que fueron, que nunca más serán.
Nadie sabe si los cuerpos volverán a hallarse, si tu piel caliente volverá a derretir los pasajes de la mía, sólo el vacío que queda, como una caja que estuviera llena de sorpresas y se encontrase ahora desfondada sin siquiera la esperanza de encontrar migajas y pensando donde irán a dar los versos azucarados que nos dijimos, pensando si volveremos a ser iguales a antes de ser nosotros, si podrás volver a imaginar las historias ficticias que nos hacían tanto reír, si habrá una tregua en la tristeza de dejarnos ir, si habrá una pausa cuando vea que te vas por tu camino y yo sienta bajo mis pies uno distinto, si en esa pausa que no sabemos si existirá, podremos descansar de la extraña sensación de sentirnos lejos, y sentir el incipiente alivio de ya no volver a discutir, a ofender a nuestro otro, a dejar escapar las incomodidades sin filtros, a llorar dolidos, el incipiente alivio de sentirnos libres.
Nuestro amor con olor a tabaco, café y miel, me queda la buena sensación porque todo pasado siempre, siempre, fue mejor.
Me olvido ahora de todo lo malo, me olvido del sabor a hiel, de la pena, de todo y me quedo con lo bueno y te lo dije. Tu me deseas suerte, y créeme que la necesito. Adiós.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Y empece a buscar el tiempo que escurre en las sabanas,
deslizando el cuerpo en el viento pesado del olvido

Creo que todo empieza otra vez en el susurro que me regala el sueño
la virtud de quien sacude su cuerpo y con ello la pena
yo en cambio con el cáncer del calor ajeno que no afloja la tibieza
con el charco de sudor congelado en la espalda,
oyendo la flauta que silva su soledad en la ventana...


martes, 17 de mayo de 2011

Existen muchos caminos para afrontar nuestros miedos; no se si exista uno mejor que otro, o si puedan compararse por efectividad. Al final de cuentas las almas solo se parecen en el cuerpo, como un quiste en el espíritu;
Soltar los clavos de la memoria, para dejar libre el corazón, y al mismo tiempo preguntándome si liberarse borrará lo único que mantiene con vida el pasado: un recuerdo. Un recuerdo que se atenúa, como arena movediza que consume la fotografía psicológica de un antes.
Quizás me equivoque y sólo de ayer deba quedar el sentimiento, como un aroma, como el placer de evocar lo abstracto, hundiéndome en una nostalgia que hierva, evaporando una breve alegría, una breve tristeza, un espacio entre paréntesis , asumiendo que todo pasa y todo queda.
Los años sólo sazonan un poco la tristeza:
pareces una imagen en el agua, que se pierde al lanzar las monedas de la suerte, al pedir el único deseo que es imposible de cumplir: observar la movilidad de tu cuerpo, ser sujeto de tu amor.
La muerte consume las almas como un cigarrillo, yo me impregno de la velada fúnebre, cada vez que los calendarios caen como piedras;
El altruismo no ha logrado salvarme; nada contiene la mision de sufrir este día, de ver los días que siguen escurriendo sin pausa, sin compasión, como si el mundo decidiera pasarme por arriba, y me sintiera en medio de un sueño sin voz para gritar, sin fuerzas para correr y la unica oportunidad de despertar se escapara al encontrarme en la soledad inamovible, estática. Qué pueden entender los muertos? y los deudos cínicos que siguen viviendo como si nada. Cómo si todo pasase sin dolor. Ver moverse las alas de la despedida y enterrar el plumaje en la fosa que no deja escapar la duda, que deja clara la condición entre vivos y muertos;
verme obligada a asentir, molesta, adolorida, pero, ¿quién oirá el lamento? la ironía me dejará saber que es irreversible y frente a esto, sólo puedo dejarme llevar por el ruidoso carnaval que me invita a pasar.

sábado, 30 de abril de 2011

Si tuviera tiempo, un largo y distendido tiempo de contar mi historia, seguramente no sería nada breve, porque continuamente se extiende, como un concepto infinito que no alcanza su orígen, no tiene camino y va sin fin, la burla probable de los estados del tiempo.
Desde mi virtualidad ínfima, en la que vivo, probablemente podria lanzar unas injuriosas confesiones, otras placenteras y al fin confinarme a los deseos póstumos, como un alma que llega al tope de su propia vida, sin embargo me detengo a ver como de pronto todo se sucede muy rápido, un evento tras otro, se acumulan justo debajo de mis pies, cosidos a mi sombra, atorándose por ocurrir, y todo pasa de modo inevitable, de manera que no logro entender la delgada línea que divide la moraleja de la existencia, como si pudiera entender la alegría de aprender sin haber dejado la marca propia e imborrable del paso.
Si pudiera saber cuanto me he equivocado, en cuanto he claudicado, habrían muchos pasos que querría des-andar buscando el comienzo de tanto vacío. Es ridiculo pensar que el vacio pueda ser acumulable, sin embargo se monta sobre sí como un espeso ruido inaudible que perturba todo, desolando.
Yo no busco ya, el amor ni la gracia, el encanto ni el desencanto, como si la llanura al fin me conformara, digo conformar, sin sentirme al fin feliz, algo como el despilfarro propio de la juventud, que invalida todo rasgo de sentido común: todo es demasiado grande para el entendimiento y demasiado pequeño en el corazón. No en el corazón, es con el estómago que vivo, con la energía que nace y me impulsa desde las propias visceras, solo que ya no espero. Parezco arrastrada por el instinto, sin norte, es la lucha constante del todo por el todo, donde al final del combate, queda la nostalgia de la propia pelea, y se reduce todo al disfrute efímero de la victoria, que dura apenas unos segundos, segundos imposibilitados de enmudecer el infinito eco. Entonces qué, entonces la eternidad que se rellena con las absurdas metas, y una meta lleva a la otra y a la otra, sólo que me siento un miserable trozo de carbón que tintura de negro el espacio donde está.
Al fin, de esta divagación absurda que no parte ni concluye, como una estrofa extraída de un texto que deja de la corriente de la conciencia algún loco anterior a mi, me doy cuenta que son muy pocas las cosas que puedo extrañar, pocas las que puedo contar y aún menos las que recuerdo. Y aunque el tiempo se me diera por sobrado, el hueco inexorable que deja la soledad en el vientre escurre como agua entre dedos la posible historia que habria de contar.
Y si algo me llegase a quedar, y tuviera fé para confiar en ello, sería sólo una búsqueda, una incesante persecusión del término amor, de la palabra maldicha, maltrecha y mal enfocada, para buscar aunque sea el angulo preciso desde el cual pueda ampararme cuando esté frío, cuando el corazón exhale un suspiro, y deje entrever un implícito cansancio.

domingo, 17 de abril de 2011

Dejó que le estilara el cabello sobre los hombros, un espeso ramaje negro que se extendía hasta la cintura, le cubría los senos y un toque femenino le venía bien cuando lo miraba de lado, esperando el gesto que los unía una vez más. Él tenía el aroma a hombre que ella tanto había buscado y la altura protectora que la dejaba dormir tranquila en sus brazos; Ella sabía bien que todo comenzaba en beso que se iba extendiendo como un mapa conceptual, cuyo primer término era: besar, entonces recorrían mutuamente el espacio virtuoso de sus bocas, percibiendo el cambio de temperatura en los cuerpos, que se olvidaba del frío, que dejaba allanado los espacios conflictivos, la duda; Un cuerpo sobre el otro, compartiendo la poderosa energía del sentimiento, y si no fuese sentimiento, la alegría de tenerse uno al otro, de besar los espacios que sólo se descubren en el noctambulismo, en la ebriedad que provoca la noche con su acento melodioso, la nota musical, el sabor en los labios del brebaje inexistente que permite la llegada del placer, del afrodisíaco mental encapsulado en una palabra que no se pronuncia, una palabra como una experiencia;
Entonces la eufórica carrera que se queda quieta en un sólo espacio, entonces la conexión desde el cuerpo y los ojos que se miran, la inyección de la mirada que no piensa y deja que baje el amor que no es amor, sólo el titubeo de los cuerpos que se desean en el éxtasis; dormir sintiéndose la piel, dejando que transcurra la noche, como una película. Y un bloque de olvido queda entremedio, cuando ambos se ocupan de sus propias vidas, no menos importantes.

miércoles, 6 de abril de 2011

La aventura cegadora del amor,
como un pájaro herido en la ventana,
con la incertidumbre propia que aventaja los instintos cuando se trata de aquel ambiguo paraje. Las ideas no maduran
y solo queda el charco de la oscuridad,
donde nada se distingue,
sino la sensación de equivocarse una vez más,
permitiéndole a la vida una nueva desazón;
y te preguntas porqué,
como si las nimiedades tuvieran respuesta,
cómo si esa duda que florece y se reseca en un mismo día pudiese hallar sosiego.

Sólo un elemento que ancle mis sentidos a la tierra firme en la que me sostengo sin permitirme elevar los pies como una hoja que flota en el espacio antes de ser derrotada por la gravedad, antes de caer y escuchar como se quebrajan los huesos y un poco el alma,
teniendo claro que de todos modos ocurrirá,
en la luminosidad del encanto nebuloso llegará la noche con su triste paso de tarde calma,
y dejará la huella omnisciente que me observa,
advirtiendo la desesperanza.
Y mi último argumento dejará sentir su liviandad en el aire que sofoca las palabras,
en la densidad que sólo deja lugar al pensamiento,
a una palabra perdida que se da golpes en la imaginación,
y queda ebria de lujuria;
y me quedo mirando en el espejo,
como si todo careciese de sentido,
abandonada por mis propios preceptos,
sintiendo pena porque el silencio ha permitido esta asfixia dolorosa,
y nada en mí comprende que se deshoje el alma en primavera,
ni acepto que la flor inmensa de la rebeldía crezca en este invierno montañoso
del que estoy a cargo hace tantos años.
Entiendo? digo no, y el corazón deja entrar una última bocanada de suspiro
Quedo atónita viendo mi rostro esbozar una tímida sonrisa.

miércoles, 30 de marzo de 2011

breve declaracion de amor

Cuántas son las manos que construyen este cuerpo social del que soy producto, como una larva de mi propia especie, entonces quiero al fin escupir las alas y planear sobre mi pueblo, para decirles gracias!, esbozando esa sonrisa que emociona al resto de la gente, mi gente. Mi familia, que se cubrirá la cara para esconder el llanto, ese llanto sobrecogedor que nos eriza la piel; pero yo tengo bien puesto mi sombrero para el sol, y las manos suaves, pero fuertes como el mar cuando golpea, como la rabia con la que se devuelve cuando lo empuja el viento, pero al final siempre parece como si el mar y el viento terminasen haciendo el amor. Entiendo esa propagación de frutos, y soy un fruto verde de este espacio reducido en el que hago piruetas conquistando mi propia alma trovadora, desde arriba los veo y desde abajo les beso los pies, porque qué habría sido de mi espíritu loco si no le hubieran herido, de qué se habría inflamado si no hubiera amado, con qué se habría entibiado mi ansia si no hubiera existido el libro prójimo de mi poesía, si soy digna de poetas que me hablen a los ojos.

Si me dejaran muriendo de hambre y sed, tendría un delirio, soñaría mis huellas en una isla que desconozco, donde todo funcionara perfecto, y vería mis manos haciendo barcas para volver a este pedazo de tierra imperfecto y vertiginoso, para volver a vivir la gracia y la desgracia, la salud y la enfermedad de mi gente loca, para morirme de frío y calor, y para desastillarme los pies del viaje, del vuelo, de mi desmadre, viva para empezar, entonces el canto milenario de las aves, adornaría mi breve declaración de amor.

martes, 29 de marzo de 2011

Llegó, la vio, la besó, lo besó, poleras fuera, manos, cuerpo, deseos, placer, silencio, cigarro, sueño, mañana, desayuno, trabajo, vuelta, silencio... que rutina, lo tenía agobiado.

martes, 22 de marzo de 2011

Cuesta la salinidad de las lágrimas en el azulejo, cuando descubres que la vida ha ido pasando sobre tu cabeza, sobrevolando el mal planificado mapa de la vida;

Me conmuevo aunque ya nadie lo haga, de ver el cuerpo ultrajado del trabajo subirse arrastrando el cansancio del día y de los años a una micro que nada sabe de compasión, aseguraría que llevaba pan a casa, como cuantos días, como cuantos años, y me pregunto ¿por qué aún es necesario derrotar el cuerpo a ese punto, no es acaso que la tecnología nos suplanta como seres humanos? ¿puede una máquina reemplazar el trabajo de máquina que hace un individuo abatido por los años? ¿pueden acaso los empleadores notar la miseria en la que vive su gente?; su pueblo que ha bajado los brazos y ha dicho: "conforme"; hemos puesto a la mafia sobre nosotros para dejarlos tranquilos articular la asquerosa mentira que nos lanzan uniformados; es en nosotros que la soberanía reside y sin embargo la lucha por la igualdad ha quedado relegada a las cabinas pobres en las que reza la gente!, nada de rezos ni de súplicas, un poco de unión bastaría; digo unión y me estremezco, como si aquello no fuera más que un mito.
¿Por qué la ciudad está atestada de gente resentida que se queja implícita y explícitamente con sus pares?, no es acá donde debemos descargar la rabia, no es en las calles ni en los muros, son muchas bocas que deben sonar en una sola voz que exija sin reparos.
¿Por qué deberíamos ver tantos cuerpo dolidos, tanta gente cansada, tantos niños perdidos, tanta maldita delincuencia en las calles? ¿por qué algunos deberían trabajar más de la mitad de sus vidas solo para alimentarse? Por qué nadie se compadece de nosotros mismos?, de la fuerza bruta que levanta el país; No nos aguarda futuro si vivimos día a día dejando la piel derretida en las calles, sólo nos espera la espera del próximo día, y la expresión de resignación que se hidrata en colación. Prontamente, cuando lleguen las noches y pasen los días veremos con nostalgia las palabras que no caen y que deberían de una vez, caer.

domingo, 20 de marzo de 2011

Lo nombró amor.


Había protagonizado su momento máximo de placer cuando sintió el engranaje perfecto entre las almas, soltó todo cuanto se puede dejar ir, incluso aquello que se halle dentro de la consciencia; parecían dos inmensas luces que encienden la ciudad en el romanticismo inmejorable de las mentes, pincelando la sombra con los cuerpos, hasta pintar la perfección del amor en un cuadro que pendía del instante exacto en que ambos perpetuaran el vapor que arrancaba de las palabras.
Luego del ruido sofocante, luego de la tarde con el sol puesto, luego de la alegría y la conquista inmediata, el silencio, que dejaba dormir el último sentimiento, sin frío, sin calor, como si todo en esta vida fuere perfecto y dejara la huella apacible del deseo; ella lo nombró amor.

jueves, 24 de febrero de 2011

Un gesto amarillo se vence en la despensa


El cielo ni el infierno existen, para mi, no tener el valor de entregar amor verbalizando y expresando, es dejar cuajada el alma, como si el reposo de las emociones contribuyese a caer en el infierno; al final de este hondo paisaje una estalactita brilla siempre, y recurro a ella escupiendo las razones por las que me veo obligada a no soñar después de la media noche;
dando razones al muro inexorable de los lamentos, es ridículo creer que llegaremos al cielo, estaré en el cielo cuando haya recipiente para los sentimientos, cuando se contengan las palabras, cuando mi sombra deje de provocar el eco lastimoso y ceda el orgulloso sigiloso; Aunque bien me vale tener orgullo, para no quedar bailando sola en la penumbra, después de todo bien guardados estaban las infartadas confesiones que deje flotando en el espacio como una muestra fiel de mi cariño, aunque no obedecieran al abecedario clásico de los amantes, parecía un gesto amarillo que se vence en la despensa, bien guardados quedaron, si te encuentras recortando las sabanas en las noches con el calor que no me corresponde y se evapora.
La mañana borra lo dolido, escribo "parar" en la ventana al tiempo que se escurren las letras, veo transcurrir los años dentro de un esfera, con la esperanza inmarchitable, soy una tira de eventos que no acontecen, y al final de todo, sacudo el pelo y me equilibrio en mis piernas, obedeciendo al cuarteto armónico de brazos y pies, nadie creería que tengo el corazón desanclado.

miércoles, 23 de febrero de 2011

AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH !!!!!!!!!!!!

martes, 22 de febrero de 2011

Para ser entero permítete ser parcial...

¿Qué habrá luego de agotar nuestros recursos?, ¿quién continuará nuestro camino?.
Los corazones ya no forman hermandad, lazos materiales uniendo seres de energía, como intentar sepultar el alma; Llueve fuera del hogar, llueve dentro del hogar, duelen más las tormentas internas,¿hacia donde escapamos cuando ya no quedan lugares habitables?; sólo la conciencia nos brinda un espacio, sólo el recuerdo y el sueño nos dejan un sitio; mas en todo sobramos, barcos sin velas despegando, y de pronto ya no hay luz, de momento, nos quedamos dormidos sobre el charco negro en la inmundicia en la que estamos sumidos; intento escindirme de aquello, pero camino con los pies desnudos y me quema el cemento, entiendes? Nada acurruca las almas tristes, nada detiene los truenos que no nos dejan oír, y los brazos sin fuerzas para los abrazos verdaderos que la ropa detiene como un recurso de miedo, las calles atestadas de mugre huelen a desconcierto, nadie llora de emoción;
Nadie hace caber las nubes entre los dedos, ni bate la ruda sin arrancarla, como si al morir fuésemos a llevarnos los zapatos.
La tierra adolescente se sacude, para hacernos verla; enseñando, compartiendo la vida... recordándonos que es la vida y la muerte, que aquí está todo lo que necesitamos; el hombre sin el hombre se muere y el hombre viene del soplo, de la energía, de todo aquello que ya no valoramos.

Me despido

La añoranza de convertirme en maga, conducir las vidas, llegar al éxtasis de nuestra luz interior; Una extraña sensación: desconsuelo e incertidumbre, como hilachas de yeso enhebradas en mi ADN, un vacío que no lleno y palabras que no recupero, como una mancha de aceite en el camino,como si empezar nunca hubiera sido más difícil;
ayuno el domingo para comenzar a sanar.
Entonces, esas ganas de volver a nacer que caen en el sudor,
Entonces, el hambre de convertirme en alas;
Entonces escarcha en los huesos,
Adopto posición fetal y miro hacia adentro, cierro el pecho, respiro el círculo vicioso de una vida cíclica, vivo a pleno la frustración, la tristeza, la rabia y el desaliento; decido.
Un brazo arranca de mi, vuela y me toca la espalda, luego se convierte en cinco manos elevándome, las piernas en alas... con el otro brazo, me despido.

domingo, 20 de febrero de 2011

Algodón de noche


Estaba observando sus posibilidades, sintiendo esa mediocridad, de quién nunca celebró las pequeñas alegrías y jamás consiguió sus propios anhelos, viendo como se estiraba y recogía el mar, como cuando mamá amasaba el pan estirándolo hasta formar la ola que se devolvía para estirarse nuevamente, y ella hipnotizada, por el recuerdo de la niñez que nunca fue mejor, hipnotizada, viendo como había horneado su vida con tanta prisa, que había incendiado sus mejores momentos y se sentía como un trozo de carbón que todo lo tiñe con ese molestoso polvillo. Juntaba la fuerza en el abdomen para lanzarse desde esa altura, arriesgandolo todo, y sólo provocaba ese enorme suspiro que alejaba toda forma de vida, dejándola, como una columna de hierro congelada; Llevaba puestos unos jeans, que acentuaban el exagerado vaivén de sus caderas y una blusa que llegaba hasta un poco después de su ombligo obligandola a exhibir su pedazo de piel blanca, sobre sí un tapado rosa, la hacía ver aún más femenina, y bajaba las pestañas al tiempo que se veía la espesura de ellas, su cara delgada y el pelo largo hasta la pequeña cintura que la rodeaba de almas masculinas y ella, ahí de pie, como si estuviera a punto de caer al mar un reliquia; evaluando su triste vida, reprobando todas las asignaturas que se había propuesto, llegando de vuelta de un largo viaje donde sólo había aprendido lo que no se debe, y besaba la cruz en la garganta.
Abrió los brazos atrapando libertad, ocultando el vértigo en los labios apretados, sentía su corazón latir al ritmo salvaje del viento, y su cabello volándose, sintió como se desprendían de sí los años, el tráfico, la ciudad, el cielo y el infierno y toda la vida en un respiro de luz, vio su ropa flotando a la orilla del mar, sus tacones marrón enterrados en la arena separados uno del otro, y esa familiaridad con la pena, salió desnuda del agua, mientras la noche dulce, le regalaba una sonrisa de cielo. Preguntándose si valdría la pena recoger la chatarra tirada en la arena dejo sus pechos rebotar al compás de los pasos y relajarse su abdomen a medida que andaba, por su lado, los vellos del pubis seguían una dirección que no necesariamente obedecían las piernas, tenía ganas de probar un algodón de azúcar...

domingo, 13 de febrero de 2011

El aroma evoca un recuerdo hasta casa, como si caminaran las sombras pegadas en las huellas, imagino un pueblo levantado sólo de la memoria, como si cada vez dejaramos tirado un pedazo de nosotros en el sendero ancho de la vida y entonces todo cobra vida en este estado subconsciente que adquiero mientras dejo resbalar los dedos en la ventana, hiero las estalactitas con los ojos y la noche me regala un momento para escribir, que ojalá lo invirtiera en eso;
El desfile mágico descansa en la orilla de mis ojos hasta que el mar sobrepasa los ojos harinosos, la tierra desértica en las mejillas, nunca turquesa, brilla tenue y empaño la ventana;
Extrañar, como si el presente solo perdiera valor cuando comparado con el pasado parece menos mejor, nunca malo o terrible, sólo esa sensación de las vísceras vacías en el noctambulismo, del corazón lento, de las manos que se calientan la una a la otra sin hallar nunca el sosiego, sin llegar jamás a la nota que se necesita y de esta manera la voz se cierra hasta convertirse en las ganas que se arrancan del suspiro, yo veo a través de mi ventana y añoro todo cuanto tenga que ver con el pasado.
Cuanta razón tenían los fantasmas milenarios, si sólo me conformara y explorara sólo la temperatura de la noche, observando los astros en la oscuridad, entendiendo que fuera de esto, nada tengo; sin insistir en la nostalgia que se inyecta a los nervios, que me deja obsoleta.

viernes, 21 de enero de 2011

Y yo, detenida un par o más segundos frente a una loca idea, tan descabellada y ridícula como incendiar una mecha a penas existente con la tenue luz de la luciérnaga noche; Al fin, sin pudores entre los fangos de la oscuridad dejar fantasear un poco la conciencia, hasta que los cuerpos encuentren el alba en un orgasmo cadencioso de complicidad; Sin ganar y sin perder, como si la calma lo condujese todo por el ducto transparente de las almas, no siendo jamás el beso en si mismo un fin; Volviendo cada minuto un ladrillo con los cuales construyo el espacio donde espero la loca idea, tan descabellada y ridícula...

martes, 21 de diciembre de 2010

Llegar, empapar la sábanas de miel,

Con el beso que emerge del silencio que deja un carnaval a su paso

dejandonos, decir aquello a lo que tememos,

El infinito regalándonos la navaja que corta la cuerda del ayer y el hoy,

el amor que permite deshacernos de los recuerdos de momia

de las cenizas.

Comprendo aquello que no vuelve

la distancia como hueso astillado que se quiebra

y los cuerpos creando amor

para devolvernos a la vida de un soplido

desde el aliento que suelta nuestro último beso.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cuando existieron las cartas añejas en la despensa
se las comía todas, el fantasma hambriento de la soledad
Ya que las bolsas selladoras no guardan ni el aliento silencioso
cadencioso
aromático
del deseo
La rabia, de las ganas
El roce suave de los cuerpos siempre a punto de gritar de frio y morir de calor
Nada que sobreviva en los besos entre muertos que se dan
las palomas, engañando al corazón con unas cuantas excusas refrigeradas.
Se toman el líquido embriagador,
la sed flota en el espacio y un respiro de submarino deja ver las grietas de los años
como velero que naufraga
El amor muriendo, y yo vestida de negro, lloro, en este velorio.

domingo, 19 de diciembre de 2010

solo dejaré un pétalo

Si de pronto Florece el sueño desechable,
y explotan como cada fin de semana los gritos taciturnos de la nostalgia
sólo dejaré un pétalo en mi sitio, cuidando mi lugar
y saldré a buscarte en las sobras que deja el infinito cuando barre el pasado...

jueves, 2 de diciembre de 2010

El beso, aliñando el dolorido organismo a punto de devolver a la tierra lo que es de la tierra, las cosechas, las siembras y la espera de lo que florece tarde y ya no tiene fiesta cuando nace.
La sombra, siempre intentando verse más grande, engañando al verso triste de la conciencia.
Los ojos viendo colgar la carne, los años haciendo lo propio con apuro y malicia.
La angustia de la prisa que se llama Juventud.
La marcha lacrimógena de los sueños.
y siempre, vuelta al silencio, que si pudiera bautizarlo, lo llamaría complot, lo llamaría rueda, lo llamaría círculo, trampa, mentira, carrera, guerrero, galopar, incendio, calma, destrozo, fuga, arcoiris, paloma. , libertad.

Veo transcurrir un amalgamado tiempo, estrecho, acinturando-me, como siempre, la vida, como un corsé a punto de ceder a mi sobrepeso emocional, siempre amenzando de llegar al clímax y dejarme, desahuciada de la enfermedad adquirida de la sociedad, siempre temblorosa temiendo a la soledad, que no se llama soledad, Miedo.
Con esa vena que cuelga de los ojos, la oigo susurrar melodramática un canto fúnebre, con el cabello me tejo un abrigo y todo tiene mas sentido cuando pasa el frío, calentando la pena hasta evaporarse sobre mí, me voy de la ciudad para no recoger la lluvia que vendrá de la amargura.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Deben ser las cinco de la mañana que suenan como pasos, buscando helarse las entrañas con alcohol, descontando de las 24 unas 18, total en seis se duerme y las dos, de sueño, que faltan sobran. Debe ser la angustia del acompasado silencio y el tránsito psicológico no cede a la telaraña, llueve una lágrima, la veo resbalarse por mi cuerpo, cruzar los pechos lento y quedarse dormida en el ombligo, entonces unas bocanadas de aire vulneradas llenan el espacio con un suspiro; Deben ser las siete de la mañana, las dos que faltan ya no sobran, el contorno de los ojos delator, el sol erguido como columna vertebral deja caer su cráneo en la ventana, vuela una araña al encuentro, flotan las ideas y el cansancio, cubriendo el rostro con una máscara de peltre salgo un día más y me sonrío. Que bueno que me sonrío.

El absurdo del urbano

El absurdo se apodera de la ciudad, del tiempo cojo, de la mandíbula dislocada que le dejó la ironía a los políticos, el absurdo que cabalga lo urbano para darle sitio al chicle que masticamos en comunidad, a la ignorancia que se estira para formar un globo inmenso sin distancia, donde aparece sólo la duda para nombrar este largometraje. Delitos, delinquir, delincuente casi rítmico, cadencioso, musical; inmaculado, irrompible y el clásico de los buenos tras las rejas, protecciones y silencio, miedo, cuidad, entonces vienen los quién dijo que el campo estaba lejos.
El verde relegado a la guarida de dos por dos en la plaza de armas, sinónimo de macetero, mientras, nosotros hierba nativa que crece, puebla, desordena y huye. La conciencia se pierde en la falta de historia, la historia no existe en este pueblo amarillo, una voz hepática hablando en off sobre nuestras cabezas de lunas somnolientas, imaginando la tontera consumista, mientras somos acarreados como ganado, mientras el uniforme se traga el día dejándonos sólo el vicio de algunas tardes estivales para comer un poco de sol, recordando lo bueno de la vida y el sudor empeñado que planifica la fiesta venidera con las manos fétidas al olor de interés bancario, con esos ojos taciturnos que sólo se atreven a detenerse cuando el cuerpo se bate en retirada, cuando las raíces explotan el tallo y queremos mandar todo a la mierda; sería poco definir así la soledad mundana.

viernes, 29 de octubre de 2010

Sigiloso y tierno,
tibio entre los brazos
hasta convertirse en la máxima exacerbación del ser,
perturbación y dulzura;
el agua subterránea que emerge
vértigo,
desembocando en una pausa inobservable,
borrando con los cuerpos la historia,
sin antepasados, sin descendencia,
sólo el éxtasis, el frenesí y la calma,
la cadenciosa respiración que deja un surco entre los pechos
para que el corazón bostece,
antes de quedarse viendo el espejo con el cuerpo humeando un recuerdo añejo...

miércoles, 27 de octubre de 2010

Sólo en mi país..

Sólo en mi país corremos tras la micro, nos atoramos con el desayuno de cinco minutos y resolvemos un noventa por ciento de nuestra vida político-social-económica en los heroicos sesenta minutos de colación, todo esto sin quejarnos por supuesto, a menos que se nos pregunte, y ahí si que lanzamos como metralletas todos los aconteceres que nos tienen tan cansado;
Aunque no tengamos muchas pilchas y del verano al invierno en el clóset no haya cambio de estación, siempre andamos bien vestidos, porque somos "decentes", y la ducha infaltable, por supuesto, para rehuir a la crítica inminente del aledaño que nos toca en la apretujada vida social y porqué no, también para sentirnos limpios y cada uno sabrá de qué.
Lo importante es que compartimos el gusto por la eventual solidaridad; y al final cuando ya la tarde machaca el día y todos venimos con ese sudor seco propio del agotamiento nos enseñamos los dientes por un asiento en la micro, a las ocho de la tarde parecemos todos una sola masa luchando por una misma causa: llegar a casa. Caminando ya inertes, motivados por el sólo pensamiento de una cama tibia y acomodada a nuestra anatomía; este es mi barrio, aunque yo digo que es mi país, porque a nadie falta una botella de agua cuando nos desmayamos en medio del tumulto, acusados por un organismo que nos dice stop y una mente que no dice sigue, entre seguir y no seguir.... asi que humectamos un poco las neuronas y a seguir! porque bastante miserable que sería la vida si no nos levantáramos con esa idea luminosa de surgir que encontró un espacio entre nuestras cejas clase media. Somos nosotros, los de siempre, los mismos, en distintos barrios recibiendo las platónicas cartas de las tiendas comerciales, y siempre a punto de morir de frío junto al té recién servido al llegar por fin a casa.

martes, 26 de octubre de 2010


Sueños y más sueños y Calderón tan redundante; Persiguiendo siempre la hilacha de un modelo impuesto y por ahora autoimpuesto " y qué se le puede hacer", no tanto para convertirme en salmón e intentar el acto heroico de nadar contracorriente. Así, entonces, siempre acomodando las tuercas del modelo 2.0 en el que me convierto antes de salir de mi habitación salgo rumbo al rumbo, buscando debajo de los libros y el esmero el tan anhelado éxito, aunque prefiero como suena "felicidad", más dulce, me deja ese sabor de postre entre los labios; éxito en cambio, parece como ese jarabe que tomo apretándome la nariz. Llegar a ser.. quiero ser.. más adelante.. me conversa esa voz en off tan grave y fútil, incansable, ingobernable; esperando siempre la oportunidad de dejarme aturdida pensando cual será mi próximo paso y de paso rehuir un poco al fracaso; que bastante malos ratos me ha dejado; un canto sofocado suena en mi conciencia, antes de apagar el foco que me transporta al quinto sueño a morder un poco el subconsciente para ver si encuentro al fin esa respuesta, a ver si después de escupirlo como runas me salta alguna señal de mi destino o al menos improviso una performance divertida;
Dejo caer como siempre la tarde y enseguida la noche que viene como un merengue a decorar esta torta de pensamientos en la que estoy metida, pido como si fuera poco, otra oportunidad para el próximo día, agradeciendo yo y mi cuerpo esta nueva oportunidad de ser un mejor modelo social; aunque siempre, con esas ganas locas, de dejarme crecer en el pelo una isla y habitar entre cigarrillos y tinteros una historia encuadernada.

jueves, 7 de octubre de 2010

De los terrible vicios de la humanidad diría que por sobre todos e imperante se encuentra el afán de el poder por el poder y el dominio de la razón en unos pocos; ¿quién puede honrar entonces, el sacrificio humano de tantos años buscando mil caminos, con un sólo argumento, capaz de definir siglos de historia en la búsqueda de preguntas ineptas que se ha propuesto sólo una raza infinitamente limitada como lo es el ser humano? La respuesta sería, nadie. Pero ahi nos vemos, peleando por las migas de un avance vertiginoso que nos lanza la ciencia, el pueblo recibe con los brazos abiertos la ignorancia colectiva que se les propone, acá sólo habemos palomas alimentandonos de sobras y en el reino poderoso de los perros mas hambrientos y gordos se manejan las mentes ciudadanas como ladrillos de una carcel inmensa e infernal.
No esque yo me crea una crítica célebre ni menos anónima, ni siquiera es esa la palabra que debiera ocuparse en estos casos, en los que alguien, como yo, proponga tema. ¿Debemos seguir creciendo como pollos de criadero con las hormonas políticas inescrupolosas que se nos inyecta en la televisión y en los diarios populares?¿debemos, seguir optando por olvidar el inmenso caos en que vivimos, cuando nos publican en una chatarra diaria los aconteceres noticiosos manipulados y transgénicos? Yo creo que no, y no sólo eso, debe existir, una instancia en la que nuestra conciencia haga un "click" y análicemos los hechos históricos, políticos, sociales, culturales, medioambientales y económicos desde un propio punto de vista e identidad, sin dejarnos llevar siempre por el estereotipo derecha e izquierda. Menos mal que todavía vivimos en una plano tridimensional.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Si me preguntase a quien es que verdaderamente escribo
diría que al ánima ilustrada en mis propias fantasías
a la utópica idea del amor,
a un todo, configurado en no tenerlo
y a una persona imaginaria y volátil
a una sombra sin contorno
a la inspiración que nace de la melancólica cara de la noche
al calor que bien reemplazan mis sábanas
renuncio a todo aquello que no he conseguido
abro los brazos
y dejo entrar en mi
los centenares de sentidos
extraño algo que no ha nacido aún
le escribo a mi inocencia
a mi lujuria
le escribo a la blasfemia
a lo sublime
al hombre y a la mujer
al miedo y a la paz
le escribo en fin a Dios, como diría mi religión
me escribo a mi y a la tierra
esperando que frente a mi llegue
una luz remota
que descargue sobre mi
todos los idiomas y yo quede eternizada para siempre, como una sombra
que no se borra.
Es el espíritu que nunca se queda quieto.
No hay nada más ridículo que las cuestiones de tiempo
a quién puede siquiera ocurrírsele guiarse por él, tan extremadamente subjetivo
no viene y no va;
ya todas las velas se han apagado y parece que en cada una he cumplido un año
y en cada año un siglo de esta eterna espera de lo que no llegará jamás
El consuelo, dicen por ahí, la esperanza, que por la maldita desgracia de la
mitología quedó de las últimas, pudo haber sido, la muerte, y así
cuando ya nada quedara, solo bastara morir; el trágico destino de los
viajeros, morir, sin dios, en algún andén,
Podría ser literal,
pero más terrible aún es la metáfora, alargando los brazos por toda la infinidad
como dos líneas paralelas que nunca se hallarán ni para comparar los penas
ni para comprarse una a otra una sonrisa.
Es el recuerdo materializándose en todo el paisaje, es más que un cansancio
un agotamiento que se enhebra en mi columna vertebral
quedo clavada en la añoranza que no muere. Nada muere, solo se eterniza.
Estar cansada no significa detenerse, es muchas veces seguir el mismo camino circular
pisar las mismas huellas una y otra vez, y al anochecer encontrarme
suficientemente cansada como para no dormir, y darle vueltas a una almohada
que hierve, hasta evaporarse en una aurora que me tortura nuevamente.
Nunca saldrás de ahí, pareciera repetir un eco. Te extraño,
digo, sin expectativas, como si supiera que por el solo hecho de decirlo,
ya no habrá más tiempo,
y si lo habrá.

martes, 21 de septiembre de 2010

Llegó, colgó el abrigo, extendió su brazo derecho y dejo caer las llaves al tiempo que tomaba un refresco, se sentó encendió el televisor, nada bueno. Subió las escaleras, estaba su esposo, semidesnudo acompañado de la suave melodía del cuerpo que late como si lo quisiera todo y sólo una cosa, a ella.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Mujer


Desató su cabello suave y negro, de ese negro que lo confunde todo, que lo pierde todo, que hipnotiza la conciencia, de ese negro resplandeciente que le caía en los senos, que él descubría como un loco desesperado y enamorado en cada aliento de su cuerpo, cada partícula viviente en él amaba desmedidamente a esa mujer, que ahora se soltaba el pelo y esparcía su perfume de anochecer por toda la habitación, se maquillaba las pestañas, largas y coquetas como todo en ella, como sus labios rojos por naturaleza y sus ojos negros y abismales, repetía que había perdido el reloj, y se daba vueltas como un remolino buscando esto y aquello, a él le parecía que a ella le habían robado para siempre el tiempo de encima y siempre lucía hermosa, y se lo decía a ella, que, sin escuchar absolutamente nada, perdía aquello que había encontrado para buscar eso perdido, y al fin cuando estuvo lista, de pie, junto a la puerta, habló suave, como siempre, encantadora, sexy, luminosa, excitante, seria, sencilla, espectacular, todo cuanto él pensaba, sobrevalorada podría ser, aunque bella al fin: vamos ? - el parecía un crucifijo, tendría que salir con esa bella mujer y soportar un montón de miradas, valía la pena, se podría decir, porque iría, de su mano, suya.

He configurado puertas y ventanas con una silueta vieja y desgastada, casi a punto de morir por falta de historia, tan delgada me he vuelto que solo de mí se pueden ver los pensamientos, y yo, sentada en la arena movediza del tiempo aunando esquelas de alguna vida pasada, para tener qué contar, para tener qué hablar, se han aburrido las zarzamoras y los lirios de escuchar un canto dolorido de historias viejas, decía, que el caminante se lo había llevado todo, decía que no tenía pasado, como si al dejarla a ella, se hubiera muerto todo lo vivido y todo lo amado. ¿Qué es morir? Como puede volver a morir el pasado, nadie entendía el frenesí la histeria armada con la que salía a combatir mi sombra por las noches todos los fantasmas del amor, todas las formas que tomaban las sábanas, los retratos que dejaba el sudor nocturno de sus pesadillas; ella hablaba de ella y yo hablo de mí, y al final somos ese mismo remordimiento, por lo que pudo ser y nunca fue. El terrible pesar, de lo que no perece, de lo que sigue vivo, pero muerto, de lo que acaba cuando recién se comienza a probar y del deseo, la espera, sobretodo la espera, las ansias que taladran el estómago de quien necesita el advenimiento de un cuerpo que lo abandona todo y lo lleva todo en su partida.

viernes, 10 de septiembre de 2010

poetas muertos

Caí de pie en una ciudad de poetas muertos
parada gritando blasfemias se quebraron mis dientes
viendo pasar el reloj perseguido por los jueces
y rejas que encerraban a penas un momento de esta sombra.
Estaba bordando una carta antes de morir
con esa angustiosa respiración seguida del sudor helado
del miedo
sin dudas, esperando que emergiese la luz subterránea
esperando adular el carnaval de máscaras
preferiría estar muerta que sonreir sin ganas, pense.
mientras guiñaba un ojo a mi propio abismo,
que silencio,
que terrible miedo
y las ganas que se impregnan en todo
y la pena
mucha pena
toda
entera
no hay palabras mas ENORMES
puedo ver a un niño enterrado en la arena con los ojos cerrados
y gélido
yo me quedo impertérrita
y me apuro para llegar a llorar a casa
a todos los poetas muertos

lunes, 6 de septiembre de 2010


La inconformidad es una deformación del ser humano que evoluciona al poder y sobretodo a la transformarción, sólo la inconformidad ha sido capaz de crear una historia dinámica, en la que los actores y la escena no se han convertido en una tortuosa realidad eterna, sólo la lucha por alcanzar ideales ha dejado en claro que los seres humanos tenemos un corazón indistinto uno del otro y capaces de manejar sueños autónomos. Se ha roto el cascarón una y otra vez, los revolucionarios, han sido tachados de excéntricos y desquiciados, sin embargo, nos han enseñado sin cansarse, que la sociedad puede quebrarse en medio del camino y tomar un rumbo absolutamente diferente. Si no hubiese existido esa luz en la conciencia y en el actuar de nuestros antecesores, seríamos ahora, una ciudad que puebla sin historia, viendo marchar las generaciones en un desierto circular.
Todo sueño, nace de una necesidad insatisfecha y se persigue hasta ver, que sin quererlo, nace una pequeña llama, que termina por alzar los más majestuosos incendios, un ideal , es la mecha que se enreda por todos lados, donde pasa el deseo y se enciende, cuando estamos decididos a n abandonar nuestras ideas, cuando se sabe que, no nos iremos tranquilos, al menos de este mundo, sin haber dejado una pequeña torcedura, un surco, un motivo, una inspiración...
Somos volcanes dormidos, sólo leemos la heroica historia, sería bueno preguntarnos hoy en día que hemos hecho por nuestra nación, que entregamos al legado histórico o por lo menos cuestionarnos, si existe alguna idea que hayamos creído imposible en esta vida, para entonces revivirla, y ser ese volcán que después de mucho despierta. Ser esa fractura en el esqueleto lineal de nuestro tiempo, ser el nombre de un nuevo movimiento, siempre impulsado hacia el conocimiento y la sabiduría, siempre en pos de la mejora, de la autoconciencia, de la serenidad que conduce al triunfo y del temple que nos da la vida.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Había estado trabajando.


Desarticulé todos las trenzas que mantenía bajo la almohada, para dejar de soñar sueños enredados, alfin que llegué a un largo pasillo, por donde iban y venían, no sin cierta melancolía, algunos de mis más arraigados deseos, mi niñez irresuelta y mi pena de hija semihuérfana, como decía antes la abuela Rosario. Abrí un dormitorio y apareció, así, sin más, mi padre: tenía un rostro endurecido y esbozando una tímida ternura, casi admitiendo la alegría de verme, ya no eres una niña me decía y yo alargaba la mano para cerrar la puerta, y se abría la segunda puerta del pasillo, y estaba tomandose un café mi padre, se veía cansado llevaba puesta una camisa celeste y el logotipo de la empresa en que trabajaba, no me miraba, sólo anotaba en una agenda caduca sus cuentas de años pasados, no hice el intento de cerrar la puerta, seguí, por el cada vez más angosto pasillo y empuje una puerta que estaba hinchada y sonó como los mil demonios, estaba mi padre prendiendo un cigarrillo, me miró, lo dejó sobre el escritorio y me dijo que avisara a mamá que estaba listo el dinero del dividendo, tenía los ojos sumergidos en la cara, aceleré el paso y llegue a una habitación más estrecha de lo normal y apenas si cabía el pequeño escritorio repetido en toda la casa, en el suelo estaba derramado un vaso de licor y no estaba papá, reanudé la marcha, como si fueran mis ultimos pasos y llegue casi corriendo al final del pasillo para abrir la última puerta y abrir un inmenso salón pintado de blanco, estaba yo, sola
miraba sorprendida un espejo sin ninguna expresión en el rostro, enflaquecida, famélica de dolor. caminé por el salón y rechinaron las tablas que cubrían casi todo el lugar, empecé a seguir una línea roja que cruzaba el salón, me quedé pasmada viendo un ataud, adentro, mi padre, antes de meterse ahí, había dejado la ropa cuidadosamente doblada en una silla, su billetera bajo de las prendas para que nadie más que yo y mi familia pudieramos usarlos, antes de meterse ahí había estado trabajando.

domingo, 29 de agosto de 2010

Sería como servir la primavera en una sola taza de café.


Nunca son suficientes los 27 fonemas
para explicarle a alguien lo demasiadamente triste que se siente el alma,
lo incontable que es el tiempo y sus secuaces,
extender los brazos para alcanzar el vacío
y resignarse al mal sueño que lo inunda todo
Ser el mar y ver naufragando un cielo
Nada significa el fragor que aparece en medio de los pechos
cuando revive sin quererlo,
un pedazo de historia
Es un corazón recalcitrante,
Es la gravedad de mi conciencia ,
Nada en esta ciudad que pueblo, y que soy yo misma
quiere dejarte ir.
Sería como servir la primavera en una sola taza de café
Sería prender el otoño y su magia novelesca
en un cigarrillo
Sería arrancarle la distancia a las montañas,
Dejar flotando la estrella en la pecera.
Ni siquiera, las filosofías, ni las pedagogías ni libros largos y cortos
se atreven a hablarte ya,
dejaste un beso colgando de la ventana,
yo te dejé mis ojos en medio de la noche, cuando aún era estival.

miércoles, 18 de agosto de 2010

lo que el maquillaje no puede solucionar

Para mí que la cara es lo más importante y no se trata, por supuesto, de una estupidez con fines meramente estéticos; Hoy me levanté agotada, de esos sueños tortuosos, entre pesadilla y realidad (reclamando, talvez, por lo terrible que es a veces, la propia realidad) me vi en el espejo y creo que me sobresalté, ahí estaba yo, con unas terribles ojeras cubriendo la mitad de mi cara, la tes blanca y el color de la boca, a penas si se vislumbraba, pero algo más, tenía esa mirada sin brillo, como si tras los ojos, hubiera solo un vacío insondable, ese gris con un tono, del que ha perdido algo. Nada que el maquillaje no pueda cubrir. obvio.
Pero en mi camino, parece que fui perdiéndolo todo, mis antiguos sueños, mis anhelos, mis creencias, valores, conocimientos, llegué con una mente exhausta y casi por completo: obsoleta, obligándome a reiniciar-me. La conciencia puedo exterminarla, si de pronto me da la esquizofrénica idea de odiar al mundo entero, la inteligencia dejarla extraviada en algún apunte amontonado en el cuaderno, mis valores derretirlos con toda la lujuria acumulada en siglos de humanidad, pero sólo una cosa, mínima en el alma, sólo lo que ya no existe y no puedo eliminar, los fantasmas y las grietas del sentimiento que me une con el mismo cordón de plata que a la vida, imposible maquillar.

sábado, 7 de agosto de 2010

Cuando por fin había llegado al punto máximo del entendimiento, que tanto trabajo costó, llegaste a borrarlo todo, a desintegrar la matriz del pensamiento óptimo, a disolver la clarividencia, el argumento que tanto tiempo fabriqué para razonar una idea clara y concisa que me ayudase a olvidarte, y ahí, regresas con una maleta de viajero y dentro un montón de fotografías como escenas nítidas de algún tiempo pasado, y no es que me aferre a "que todo tiempo pasado fue mejor" por el contrario, que bueno que el pasado se queda donde está. Hay un blanco y negro de tus ojos que proyecta un filme, : yo que te quería tanto! (me victimizo, aunque tengo derecho a hacerlo). Tu vas por ahí repartiendo esa luz que sólo yo amo, compartiendo tus sueños, que sólo yo entiendo, intentando estrenar todos los días la voz de un legendario trovador. Yo estaba justo a tu lado cuando expulsabas esa última palabra que conmovía una por una por una por otra y otra las partículas de mi cuerpo, yo estaba justo frente a ti, cuando se te humedecían y secaban los labios hablando de las locuras de la vida, estaba justo sobre ti cuando cerrabas los ojos y eras un torrente de sangre y luz en mis brazos, estaba contigo.

martes, 27 de julio de 2010

Había un atisbo de luz, a penas si se colaba por la cerradura, y una fuerza, que nacía desde su estómago, desde su frente, desde su corazón desde los ojos y la garganta atravesaba la imaginación de lo que podría crecer con el resto de la luz, donde más generosamente se expandía, sólo la semilla de la imaginación germinó en su piel y la encendió como una estrella en la oscuridad, se hizo liviana como una hoja que se arranca del otoño hasta caer, sin gravedad, sobre la tierra fértil, se convirtió en rosa y luego en un rosal, y salió perfumada y vestida de rojo a dar un paseo por la vastedad del cielo, por la inmensidad de la naturaleza. Se fundió con la masculinidad, con una piel cubierta de vellosidad, por unas manos grandes y toscas, por los besos, y al otro día amaneció tendida como una virgen con un manto de nube sobre sí. Había salido de donde era abismo , hasta llegar al punto máximo del éxtasis, sufriendo la metamorfosis de la niña y la mujer y se había convertido en el espíritu que logra elevarse sin que le pese un cuerpo.

domingo, 25 de julio de 2010

Acabo llegar a la crítica de mi propia existencia, al sentido literal de la vida, donde se materializan los temores, donde acabas por disolver incluso la fe en una encrucijada mundana. Me vi haciendo piruetas en el aire, intentando alcanzar el rastro de estrellas, y al fin convertirme en el aire que atraviesa las mejillas húmedas del desaliento.
Dios vendrá me recogerá y resolverá mis dudas. y yo confiaré como siempre lo hago
Dios proveerá la solución.

martes, 13 de julio de 2010

Mentira

Si no tuviera tantas ganas de gritar
diría que mi plan es perfecto.

domingo, 11 de julio de 2010

Tu turno


Extrañarte es perseguir siempre tu fantasma amarillo, por eso te persigo sin que lo sepas y espero en la ventana nocturna de tu habitación para deslizarme por entre el crujir de la madera, llegando a alentar desde lo más profundo de tu sueño mi figura, para obligarte, a extrañarme. no bien sale el sol escapo, entrando por la abertura de tu boca y navego por tus sueños a mi habitación, al llegar digo con una sonrisa triunfante un, dos, tres, por mi. Nuevamente estuviste conmigo, me viste desnuda en tus sueños, me viste pasear arrastrando pañuelos blancos y rojos alrededor de tu cama, y sangrarte con un beso en la boca, viste el sudor que escurre por la frente al no terminar nunca el deseo infinito de los cuerpos, el éxtasis, el día y la noche, me viste nacer a los pies de tu cama, morir en tus brazos y renacer próxima a tu boca, como despidiendonos, como comenzando. Ese sueño titubeante, un recuerdo hipnótico, te reprimes hasta dolerte el vientre expulsando con fervor la memoria, el sueño, el deseo, la sensación, la locura, la esquizofrenia librada sin ningún ruido, el acontecimiento que no acontece, la vida que no se vive, te tragas una cucharada de sal para limpiarte, nada puede conmigo y contigo. Te dejo vacío mucho tiempo y me largo, es tu turno de extrañarme.