martes, 19 de junio de 2012
Poesía
Si me abandonas poesía me quedaré a un lado del camino, bebiendo el trago amargo de las despedidas, cuando ya no tenga objetos para admirar y utilizarte como un puente para decir aquello que tengo atorado de antes en el corazón; entiendes ahora que parece como si fueras una mano, y un lápiz para escribir, pero eres el espíritu de todo, y en todo me recuerdas el sabor agridulce con la que se vive y al mismo tiempo se muere de nostalgia, por lo que fue, y por lo que vendrá, que nada consuela las almas y que me dejas caer dormida como un silencio en tu llave infinita de sol. Que eres la eternidad, que me conmueve el alma tu nombre, que me llega hasta los huesos cuando de repente te vas y me quedo sin palabras y lloro con el brillo de la luna que no me deja dormir cuando entra escandalosa en la ventana, cuando la oscuridad se vuela entre las partículas de luz y polvo que veo en una hebra, esa hebra que deja parir a mi alma un verso, un verso que me desespera y me desahoga, entiendes? Si tu me abandonaras cuantas cosas carecerían de sentido, y la boca que antes calentaba la piel con la hermosura, congelaría las estancias del pasado.
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