
La inconformidad es una deformación del ser humano que evoluciona al poder y sobretodo a la transformarción, sólo la inconformidad ha sido capaz de crear una historia dinámica, en la que los actores y la escena no se han convertido en una tortuosa realidad eterna, sólo la lucha por alcanzar ideales ha dejado en claro que los seres humanos tenemos un corazón indistinto uno del otro y capaces de manejar sueños autónomos. Se ha roto el cascarón una y otra vez, los revolucionarios, han sido tachados de excéntricos y desquiciados, sin embargo, nos han enseñado sin cansarse, que la sociedad puede quebrarse en medio del camino y tomar un rumbo absolutamente diferente. Si no hubiese existido esa luz en la conciencia y en el actuar de nuestros antecesores, seríamos ahora, una ciudad que puebla sin historia, viendo marchar las generaciones en un desierto circular.
Todo sueño, nace de una necesidad insatisfecha y se persigue hasta ver, que sin quererlo, nace una pequeña llama, que termina por alzar los más majestuosos incendios, un ideal , es la mecha que se enreda por todos lados, donde pasa el deseo y se enciende, cuando estamos decididos a n abandonar nuestras ideas, cuando se sabe que, no nos iremos tranquilos, al menos de este mundo, sin haber dejado una pequeña torcedura, un surco, un motivo, una inspiración...
Somos volcanes dormidos, sólo leemos la heroica historia, sería bueno preguntarnos hoy en día que hemos hecho por nuestra nación, que entregamos al legado histórico o por lo menos cuestionarnos, si existe alguna idea que hayamos creído imposible en esta vida, para entonces revivirla, y ser ese volcán que después de mucho despierta. Ser esa fractura en el esqueleto lineal de nuestro tiempo, ser el nombre de un nuevo movimiento, siempre impulsado hacia el conocimiento y la sabiduría, siempre en pos de la mejora, de la autoconciencia, de la serenidad que conduce al triunfo y del temple que nos da la vida.
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