miércoles, 24 de febrero de 2010

Quien dijo que el amor era para todos.


Aunque literalmente estuviera muriendo de amor, no lo diría , por orgullo quizá o por falta de arrepentimiento, no lo sé.

Anoche mi cena fue un cigarro doblado y de mala calidad, que encontré en un inesperado espacio del sofá, él y yo, conversamos a cada brisa, desde la más tibia a la más helada, me hizo compañía el humo difuminado en la noche, que formó un cuerpo, que formó un suelo, se sentó a mi lado y yo alado suyo, me apoyé en su espalda y él se doblaba como si mi cabello le hubiera hecho cosquillas; yo tenía los ojos cerrados y eras tú, con tu cara menguando, por mi parte, yo tenía solo un corazón : no tenía ojos, no tenía manos para tocarte y no tenía lengua para hablar, pero tenía un corazón acelerado flotando en un humeante recuerdo.
Cuando abrí los ojos había un insoportable olor a madrugada, en mi garganta habìan espinas, no supe si por el frío de la noche, o por la estupida idea de cerrar los ojos; porque ahora estaba sola, y ya no me acompañaban ni el humo, ni el cigarro, ni el recuerdo.
Asumo mi soledad, y aún más, la comprendo; quién dijo que el amor era para todos, son historias de trovadores, habladurías de pueblos prehistóricos, publicidad engañosa.
Y ya nada en el mundo que se siente a mi lado y yo alado suyo, porque ni mis gestos existen si nadie los ve, ni mis pensamientos ni menos mi fantaseosa verdad. No obstante con aceptar y entender mi soledad me duele como si el universo estuviera a punto de dar el veredicto final de mi :deshauciada.
Y yo antes de dormir murmullo, porque puedo hacerlo si quiero, ni aunque estuviera literalmente muriendo de amor, lo diria.

domingo, 21 de febrero de 2010

Materializacion del alma

Ahora que todo se actualiza, modifica y avanza, me pregunto si el alma sufre alguna metamorfosis, está claro que la esencia humana hace bastante se solidificó, y digo, no es un gel ni algo palpable, aun más que eso se fundió con la figura humana y todo lo que ello implica, hablo de la cintura y el rostro, esculpidos ojalá a mano, y ya no es Dios quien forma cuerpos, sino el mismo ser humano quien se crea y modifica a su antojo, y no solo se automodifica, me refiero a la modernizacion (si asi puede llamarse) completa de sociedades y sociedades, que constituyen un único mundo, donde deja de existir lo abstracto y placentero, para convertirse en material y tortuoso; y digo en voz baja (para no parecer una desadaptada) se modifica el alma con anabólicos? o lo que es más, la conciencia y el espíritu, dejan de volar los sueños en el arcoiris inmenso de nuestras propias vidas, y nos convertimos en esclavos de un sueño que no nos pertenece ni lo hará; porque esas vidas de glamour, mueren al momento de nacer.
Este mundo es demasiado grande para sueños o los sueños sobrepasan un insignificante mundo, es al fin de todo la respuesta que no existe en los oscuros tiempos que vivimos. Más culpa tienen los miles de esclavos que unos pocos tiranos, porque parecen (y más de una vez, parecemos) un rebaño aturdido e hipnotizado, siguiendo ideales en los cuales ni siquiera creemos; ideales que están lejísimos de conducir algun dia a la felicidad y a la paz; dos palabras que por estos dias suenan a un mito, algunas palabras de reliquia que se burlan de nosotros.

sábado, 20 de febrero de 2010

Amparo


Amparo, había nacido sin duda con la gracia y la belleza que cualquier mujer habría deseado, desde sus cabellos hasta sus pies fueron bendencidos por quienes la veían; En cambio, ahora, lucía un rostro desgastado y una mirada dura y fría, a un lado caía una trenza mal hecha y un vestido que podría haberse usado perfectamente para sacar el polvo o limpiar los vidrios, pero ella lo llevaba puesto, no con honra o sin ella, simplemente lo llevaba puesto, como una revelación a su propio cuerpo; los hombres no la hacían voltearse ni medio centímetro, ni aún mover los ojos para admirar alguna belleza masculina, había perdido cuanta esperanza quedara en el mundo. Sólo contaba un rumor, ya convertido en leyenda, que Amparo cada noche al prender las velas de su casa lloraba hasta que se consumía completamente la mecha, atribuían a eso, sus ojos ya endurecidos, pero jamás nadie lo pudo asegurar. Ella no daba que hablar, sólo su apatico saludo, que con los años se había convertido en un gesto; Por más está aclarar que no asistía a ningún evento y hace muchísimos años no brindaba ni por bien ni por mal; su vida había ennegrecido totalmente, todo era simple y llano, agrio y desgastado, no había horizonte ni límites, sólo su inmensa pena que brotaba de lo desconocido, que nacía de donde nunca nadie pudo saber, Amparo siempre fue un triste misterio, un mito hasta el día de su muerte, cuando nadie la llevó a su tumba y solo su cuerpo se convirtío en cenizas y olor, el más amargo de toda la historia, de todos los tiempos; se impregnó en el cielo y en la tierra;
jamás crecío una flor en su jardín desierto
jamás se supo cual era el oculto anhelo de Amparo,
que jamás soltó una lágrima que se entibiara en otro cuerpo ..

Mentir.


Si tuviera que mentir, probablemente lo haría, sin cambiar en absoluto mi fisonomía, eso, por el miedo que me mueve; te sostendría la mirada altanera y sin duda creerias que hablo enserio, más que todo porque te conviene creer en mi, todos sabemos que es tortuoso creer que alguien no dice la verdad e intentar adivinar la certeza, por eso desvías tus ojos a algun punto desconocido y lejano, distinto a cualquier espacio en el que tu y yo estamos situados, yo me veo los pies y me doy cuenta que son bastante asimétricos, me preguntas en que pienso y respondo: tonterias!, lástima que no creas justamente la única verdad que he dicho. Parece que te sobrara tu brazo derecho, no hayas donde situarlo, supongo que es la excusa para encender un cigarrillo y perderte en una espesa nube gris, haría lo mismo, pero entonces creerías que no me tomo nada enserio y es cierto. Pero concluyo con un beso en la frente, que tantos problemas me soluciona y tu expresión cambia aliviada, pero yo me siento una extraña mentirosa y sonrio, porque dicen que da luz, y entre el humo ya ni siquiera puedo verte. Tu te quedas conforme, yo me voy, con un nuevo vacio y una culpa que solucionar.

martes, 16 de febrero de 2010

Era verano entonces..


Era verano entonces, cuando se me veian las piernas desnudas y un corazon agitado entre los senos, parecía más bien una primavera y no por las flores ni el viento, si no por ese dulzor romantico de los colores; a la luz podía verse la evaporación de mi sudor, y mis ojos expulsaban la última gota que el alma no había alcanzado a almacenar, para qué tanta metáfora, estaba llorando, y no por algo interesante o importante en la sociedad, llorando como una niña por un amor, cómo si el amor valiera la pena, pero nadie podría haberme explicado eso, ni menos yo, hubiera estado dispuesta a entenderlo, asi esque con compasión de todos pasaban los días y yo primaveral y tierna, y mi alma que se arrugaba de tan mojada, como cuando estas mucho rato bajo el agua y entonces los dedos se te ponen blanditos; que ridiculez; me pasaba mirando las hojas de los arbustos por la ventana, y me recogia y soltaba el pelo una y otra vez, como si la posicion de mi cabello hubiera podido truncar mi destino; y no esque estuviera destinada, esque yo habia escogido ese camino. Mi sombra dibujaba el rostro de algun amor equívoco, y que tristeza daba ver esas notas musicales que se arrancaban de mí como un suspiro, y tan lejos que estaba yo de mi pena y mi melancolía y mi nostalgia y que hartos estaban todos y yo, harta de sentimientos y confundida, y sola. Al fin que pasaron los días, y no esos días de mañana tarde y noche, esos dias de minuto a minuto de segundo en segundo, como una larga e interminable jornada, pero yo, resistí como un soldado sin heridas fisicas, pero casi arrojada a una suerte sin camino; hasta que llego el verdadero invierno y casi al tocar fondo en mi propia desdicha y desaliento encontré en mi conciencia los anhelos de niña, como una inspiración de arpas infantiles, un yo alojado en algun inesperado recoveco y entonces, comprendi que las almas viven por sí solas, que la mía daba gritos como si fuera a parir, que yo miraba por un vidrio roto, que ya no existia ni siquiera la esperanza, y entonces me dejé elevar en el noctambulismo, descubrí las estrellas, el universo y crecí, entonces, tuve que aprender a crecer.