jueves, 15 de abril de 2010
Era domingo y ella corría trás el como si hubiera llevado algun órgano vital, de ella, como si entre los dientes a él se le hubiera quedado un trozo de su corazón, mientras el caminaba pausadamente, ella corría desesperada, aunque en su loca carrera no avanzaba nada, parecía ser un camino de agua que cada vez se volvía más y más espeso, de pronto ya nisiquiera tenia la sensación de hacer el ejercicio de caminar, solo veia su cuerpo enterrarse en un fango espeso, su boca que queria hablar, apenas si burbujeaba algo imposible de entender, asfixiada y atorada, casi sin aliento despertó gritando y tomandose el pecho con ambas manos, esque acaso habia sido un sueño? sí, por suerte. Miro a su lado, y ahi estaba, como siempre, con olor a alcohol, borracho, deshaciado, sintió una extraña verguenza por haberlo seguido aunque fuera en un sueño, ella estaba practicamente clara de que él, no era precisamente lo que ella quería, pero era septima vez en la semana que soñaba lo mismo...
domingo, 4 de abril de 2010
viernes, 2 de abril de 2010

Los camaradas dejaron su chaqueta tendida en el respaldo del sofá y sirvieron sus vasos cargados de whisky.
el Chalo solo miraba entre las piernas sus zapatos con el vaso en la mano, a penas si levantaba la cabeza para dar un trago; Fernando, el feña, como le decian sus amigos, observaba con malicia la botella de whisky, como si su vaso no hubiera sido ni mínimamente suficiente . Empezó el checho a hablar, pero estaban todos muy cansados y así como que no quiere la cosa, ya no quedaba ni una gota en la botella. Todos alucinaban respecto a sus vidas, sus mujeres e hijos, estaban hastiados, fatigados del trabajo, habían hecho un esfuerzo económico y social para poder reunirse a beber, aunque extrañamente no querían hablar nada serio, solo alucinaciones, improbables de realizarse. Sin bebida, sin tabaco, y con la cabeza revuelta, regresaban a sus casas con la triste añoranza de sus mejores épocas, sin responsabilidades, sin tanto cansancio, sin tanto trabajo. Sé que por lo menos el Chalo, había dejado evaporar de su rostro una sonrisa, cuando llegó a casa, y Anaís, su niña de siete años, (recien cumplidos, la semana pasada) le habia dicho, -papito, eres tú? . -Sí chica, duerme.
El feña, se habia quedado dormido en el sofá, su última imagen habia sido ver al checho subiendose a un taxi, con cara de no me quiero ir.
Hay cosas que no se pueden entender nunca en la vida, probablemente nunca se resignarían a trabajar doce horas al día y aún deberle a cada santo una vela.
jueves, 1 de abril de 2010
Lo mundano avinagra el corazón

si te quedaras por fin ciego y de los ojos te crecieran frutos amargos y salados, pudieras sentir el agridulce de la vida, y el negro tuviera contraste en la oscuridad, entenderías la sensibilidad del tacto cuando acaricio tu rostro, tan pausado y melancolico, como evocando episodios de una guerra civil entre tu mente y tu espíritu, como si te dolieras al fin de la disputa entre brazos y piernas. Adquirirías entonces, ese resplandor de astro, agradeciendo tantas veces el amor, no sabrias como comenzar.
Mientras tanto, te crece el cabello y aún encanecido, dejas ver entre los dientes una palabra afilada que arrebata el alma y bajo el cuello los pliegues arrepentidos, del pecho que antes fuera tu valor; Ya nada vale en esta atmosfera de tiempo y soledad. Yo te miro del otro lado del salón, se me ocurre un recuerdo, invento siempre un pasado; tú bien sabes qué frustrante es no tener historia.
Lo mundano avinagra el corazón, aunque ya nada te estremezca.
Mientras tanto, te crece el cabello y aún encanecido, dejas ver entre los dientes una palabra afilada que arrebata el alma y bajo el cuello los pliegues arrepentidos, del pecho que antes fuera tu valor; Ya nada vale en esta atmosfera de tiempo y soledad. Yo te miro del otro lado del salón, se me ocurre un recuerdo, invento siempre un pasado; tú bien sabes qué frustrante es no tener historia.
Lo mundano avinagra el corazón, aunque ya nada te estremezca.
Debí haber sido un Suspiro, una brisa..

Creo que he logrado escapar de mi sonrisa, como casi todos en este nuevo mundo, y aunque recorro paraísos en mi mente parezco un cuerpo lleno de nubes y sombra, como esas tardes típicas de invierno, donde todos extrañan salir a caminar, sería bueno que uno de esos días organizaramos un carnaval, bastaría con los rostros lánguidos y pálidos de cada uno, y esa máscara que llevamos de lunes a viernes y algunos domingos en la iglesia.
Arranco de la sinceridad, aunque a veces ella tambien me busca, y lloramos largos ratos, contandonos la verdad de tantas cosas que frecuentemente nos toca ocultar; ese reflejo tan perdido y siniestro que mira desde el espejo con muecas bicolores y una sonrisa multifacética, me dan ganas de llorar.
Yo tengo recuerdos transparentes de alguna infancia que viví, algunas fotos agrietadas justo en las pupilas, esque algunos nacemos tristes, como si no bastara pertenecer a este mundo finito, dentro de mí, parecieran haber corrido las historias, de marineros y soldados, amas , mucamas, señores y señoras y uno que otro exhausto vagabundo . Por eso nada conforma mi espiritu, debí haber sido ahora un suspiro o una brisa, un aliento, un bostezo ; algo efímero que me dejara volar. No es mi culpa, cuando digo que me canso del cuerpo, de la sonrisa e incluso de la palabra, sólo ya el tiempo se ensaña conmigo, y cuando estaba a punto de morir, gira su reloj de arena.
Última Moda

Qué tenemos sino ese abstracto organismo que se enferma y recupera, creemos ser seres tangibles de carne y hueso, pero somos energía pura de la vida, y no tenemos nada de aquello que tocamos y codiciamos, porque son esas cosas que compramos y por las cuales trabajamos las que se quedan con nuestra vida y se apoderan de nosotros; Es este subterráneo el más triste recuerdo de aquellos ancianos que ven en el letargo lejano de sus años lo poco y lo mucho que se puede tener, vivir y entonces algun día como si nada ver morir y morir.
Sucede que te quedas parado en medio de la ciudad, no porque quieras seguir vitrineando la último moda, si no intentando entender, porqué te has pasado la vida soñando en lo mundano, cuando pudiste haber segregado tu energía y tu amor por los espacios fríos de esta multitud, no logras comprender tu inmenso egoísmo al ver la piel pegada a los huesos de un niño, que definitivamente no está así porque lo escogió, simplemente cayó sin paracaidas.
Y tu, que antes te mirabas los zapatos, ellos tienen los pies astillados y cansados, y yo que me miraba al espejo, ellos que miran sus platos vacios y se refleja su inmensa tristeza y desaliento. No es culpa tuya ni mía haber nacido en una tierra aturdida por el dinero y la codicia, pero sin más podemos dormir y seguir viviendo, como siempre a la última moda. Tú no conoces ni mínimamente el olor que libera la tierra en sus días más fértiles y te invita a tocarla y sentirla, tú no conoces el momento máximo en que el sol se eleva para iluminar incluso la conciencia, nunca has sentido el suave murmullo que emite la luna cuando tiene frío, jamás te detienes, en noche estival ni noche de invierno, menos tardes ni máñanas. Sientes la culpa. Yo también.
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