martes, 21 de diciembre de 2010

Llegar, empapar la sábanas de miel,

Con el beso que emerge del silencio que deja un carnaval a su paso

dejandonos, decir aquello a lo que tememos,

El infinito regalándonos la navaja que corta la cuerda del ayer y el hoy,

el amor que permite deshacernos de los recuerdos de momia

de las cenizas.

Comprendo aquello que no vuelve

la distancia como hueso astillado que se quiebra

y los cuerpos creando amor

para devolvernos a la vida de un soplido

desde el aliento que suelta nuestro último beso.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cuando existieron las cartas añejas en la despensa
se las comía todas, el fantasma hambriento de la soledad
Ya que las bolsas selladoras no guardan ni el aliento silencioso
cadencioso
aromático
del deseo
La rabia, de las ganas
El roce suave de los cuerpos siempre a punto de gritar de frio y morir de calor
Nada que sobreviva en los besos entre muertos que se dan
las palomas, engañando al corazón con unas cuantas excusas refrigeradas.
Se toman el líquido embriagador,
la sed flota en el espacio y un respiro de submarino deja ver las grietas de los años
como velero que naufraga
El amor muriendo, y yo vestida de negro, lloro, en este velorio.

domingo, 19 de diciembre de 2010

solo dejaré un pétalo

Si de pronto Florece el sueño desechable,
y explotan como cada fin de semana los gritos taciturnos de la nostalgia
sólo dejaré un pétalo en mi sitio, cuidando mi lugar
y saldré a buscarte en las sobras que deja el infinito cuando barre el pasado...

jueves, 2 de diciembre de 2010

El beso, aliñando el dolorido organismo a punto de devolver a la tierra lo que es de la tierra, las cosechas, las siembras y la espera de lo que florece tarde y ya no tiene fiesta cuando nace.
La sombra, siempre intentando verse más grande, engañando al verso triste de la conciencia.
Los ojos viendo colgar la carne, los años haciendo lo propio con apuro y malicia.
La angustia de la prisa que se llama Juventud.
La marcha lacrimógena de los sueños.
y siempre, vuelta al silencio, que si pudiera bautizarlo, lo llamaría complot, lo llamaría rueda, lo llamaría círculo, trampa, mentira, carrera, guerrero, galopar, incendio, calma, destrozo, fuga, arcoiris, paloma. , libertad.

Veo transcurrir un amalgamado tiempo, estrecho, acinturando-me, como siempre, la vida, como un corsé a punto de ceder a mi sobrepeso emocional, siempre amenzando de llegar al clímax y dejarme, desahuciada de la enfermedad adquirida de la sociedad, siempre temblorosa temiendo a la soledad, que no se llama soledad, Miedo.
Con esa vena que cuelga de los ojos, la oigo susurrar melodramática un canto fúnebre, con el cabello me tejo un abrigo y todo tiene mas sentido cuando pasa el frío, calentando la pena hasta evaporarse sobre mí, me voy de la ciudad para no recoger la lluvia que vendrá de la amargura.