sábado, 7 de agosto de 2010
Cuando por fin había llegado al punto máximo del entendimiento, que tanto trabajo costó, llegaste a borrarlo todo, a desintegrar la matriz del pensamiento óptimo, a disolver la clarividencia, el argumento que tanto tiempo fabriqué para razonar una idea clara y concisa que me ayudase a olvidarte, y ahí, regresas con una maleta de viajero y dentro un montón de fotografías como escenas nítidas de algún tiempo pasado, y no es que me aferre a "que todo tiempo pasado fue mejor" por el contrario, que bueno que el pasado se queda donde está. Hay un blanco y negro de tus ojos que proyecta un filme, : yo que te quería tanto! (me victimizo, aunque tengo derecho a hacerlo). Tu vas por ahí repartiendo esa luz que sólo yo amo, compartiendo tus sueños, que sólo yo entiendo, intentando estrenar todos los días la voz de un legendario trovador. Yo estaba justo a tu lado cuando expulsabas esa última palabra que conmovía una por una por una por otra y otra las partículas de mi cuerpo, yo estaba justo frente a ti, cuando se te humedecían y secaban los labios hablando de las locuras de la vida, estaba justo sobre ti cuando cerrabas los ojos y eras un torrente de sangre y luz en mis brazos, estaba contigo.
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