Pero en mi camino, parece que fui perdiéndolo todo, mis antiguos sueños, mis anhelos, mis creencias, valores, conocimientos, llegué con una mente exhausta y casi por completo: obsoleta, obligándome a reiniciar-me. La conciencia puedo exterminarla, si de pronto me da la esquizofrénica idea de odiar al mundo entero, la inteligencia dejarla extraviada en algún apunte amontonado en el cuaderno, mis valores derretirlos con toda la lujuria acumulada en siglos de humanidad, pero sólo una cosa, mínima en el alma, sólo lo que ya no existe y no puedo eliminar, los fantasmas y las grietas del sentimiento que me une con el mismo cordón de plata que a la vida, imposible maquillar.
miércoles, 18 de agosto de 2010
lo que el maquillaje no puede solucionar
Para mí que la cara es lo más importante y no se trata, por supuesto, de una estupidez con fines meramente estéticos; Hoy me levanté agotada, de esos sueños tortuosos, entre pesadilla y realidad (reclamando, talvez, por lo terrible que es a veces, la propia realidad) me vi en el espejo y creo que me sobresalté, ahí estaba yo, con unas terribles ojeras cubriendo la mitad de mi cara, la tes blanca y el color de la boca, a penas si se vislumbraba, pero algo más, tenía esa mirada sin brillo, como si tras los ojos, hubiera solo un vacío insondable, ese gris con un tono, del que ha perdido algo. Nada que el maquillaje no pueda cubrir. obvio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario