
Tú siempre preguntas: por qué, como si de esas palabras fueran a nacer las verdades, y por mas que te mire una y otra vez no me convenzo de tener que contarte pasajes tristes y biblícos de mi historia; cada vez que te veo, te extraño, como si te fueras alejando más, mientras te quedas quieto; me miras indignado, odiando cada indeseable metáfora, siguiendo las palabras de mis labios, para descubrir una pequeña señal, y no alcanzas a fijarte cuando digo: sí. Y se que preferirias tantas veces no haberlo oido; y qe tristeza provoca decir: te lo advertí. te paras en silencio, paseas por el pasillo, observas todo denuevo, como culpandote por no haberlo sospechado, a mi no me gustan las escenas, asique abro la puerta y me alegro de que entiendas el mensaje, aunque ciertamente esperaba un retorno, comprendo que mañana es otro día, aunque no varien muchos las cosas, tu sabes mejor que yo de reconciliaciones.




