
Aunque la soledad haya dejado su sigilo en la memoria
hay semblantes duraderos
y un absurdo que no entendemos,
como el acto ineluctable de acudir a ti
como una extraña en tu país,
Como un silencio de palabras
temiendo explorar en ti y quedar irrevocablemente perdida.
(Es tan cierto, que sobran las palabras
tienes la boca llena de ecos, como un agujero infinito.)
Descubrir:
Qué lugar de mi cuerpo te busca vertiginosamente,
Qué esperanza mueve mi conciencia adolorida
Qué recuerdo te exculpa
Y nada,
nada sobre los cuerpos, ni entre ellos ;
Nos quedamos viendo, bajo la lluvia,
morir las golondrinas,
Y no esque la muerte se contagie,
solo que es como si tragaras una gran bocanada
de dolor antes de ir dormir.


