parada gritando blasfemias se quebraron mis dientes
viendo pasar el reloj perseguido por los jueces
y rejas que encerraban a penas un momento de esta sombra.
Estaba bordando una carta antes de morir
con esa angustiosa respiración seguida del sudor helado
del miedo
sin dudas, esperando que emergiese la luz subterránea
esperando adular el carnaval de máscaras
preferiría estar muerta que sonreir sin ganas, pense.
mientras guiñaba un ojo a mi propio abismo,
que silencio,
que terrible miedo
y las ganas que se impregnan en todo
y la pena
mucha pena
toda
entera
no hay palabras mas ENORMES
puedo ver a un niño enterrado en la arena con los ojos cerrados
y gélido
yo me quedo impertérrita
y me apuro para llegar a llorar a casa
a todos los poetas muertos
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