miércoles, 30 de marzo de 2011

breve declaracion de amor

Cuántas son las manos que construyen este cuerpo social del que soy producto, como una larva de mi propia especie, entonces quiero al fin escupir las alas y planear sobre mi pueblo, para decirles gracias!, esbozando esa sonrisa que emociona al resto de la gente, mi gente. Mi familia, que se cubrirá la cara para esconder el llanto, ese llanto sobrecogedor que nos eriza la piel; pero yo tengo bien puesto mi sombrero para el sol, y las manos suaves, pero fuertes como el mar cuando golpea, como la rabia con la que se devuelve cuando lo empuja el viento, pero al final siempre parece como si el mar y el viento terminasen haciendo el amor. Entiendo esa propagación de frutos, y soy un fruto verde de este espacio reducido en el que hago piruetas conquistando mi propia alma trovadora, desde arriba los veo y desde abajo les beso los pies, porque qué habría sido de mi espíritu loco si no le hubieran herido, de qué se habría inflamado si no hubiera amado, con qué se habría entibiado mi ansia si no hubiera existido el libro prójimo de mi poesía, si soy digna de poetas que me hablen a los ojos.

Si me dejaran muriendo de hambre y sed, tendría un delirio, soñaría mis huellas en una isla que desconozco, donde todo funcionara perfecto, y vería mis manos haciendo barcas para volver a este pedazo de tierra imperfecto y vertiginoso, para volver a vivir la gracia y la desgracia, la salud y la enfermedad de mi gente loca, para morirme de frío y calor, y para desastillarme los pies del viaje, del vuelo, de mi desmadre, viva para empezar, entonces el canto milenario de las aves, adornaría mi breve declaración de amor.

martes, 29 de marzo de 2011

Llegó, la vio, la besó, lo besó, poleras fuera, manos, cuerpo, deseos, placer, silencio, cigarro, sueño, mañana, desayuno, trabajo, vuelta, silencio... que rutina, lo tenía agobiado.

martes, 22 de marzo de 2011

Cuesta la salinidad de las lágrimas en el azulejo, cuando descubres que la vida ha ido pasando sobre tu cabeza, sobrevolando el mal planificado mapa de la vida;

Me conmuevo aunque ya nadie lo haga, de ver el cuerpo ultrajado del trabajo subirse arrastrando el cansancio del día y de los años a una micro que nada sabe de compasión, aseguraría que llevaba pan a casa, como cuantos días, como cuantos años, y me pregunto ¿por qué aún es necesario derrotar el cuerpo a ese punto, no es acaso que la tecnología nos suplanta como seres humanos? ¿puede una máquina reemplazar el trabajo de máquina que hace un individuo abatido por los años? ¿pueden acaso los empleadores notar la miseria en la que vive su gente?; su pueblo que ha bajado los brazos y ha dicho: "conforme"; hemos puesto a la mafia sobre nosotros para dejarlos tranquilos articular la asquerosa mentira que nos lanzan uniformados; es en nosotros que la soberanía reside y sin embargo la lucha por la igualdad ha quedado relegada a las cabinas pobres en las que reza la gente!, nada de rezos ni de súplicas, un poco de unión bastaría; digo unión y me estremezco, como si aquello no fuera más que un mito.
¿Por qué la ciudad está atestada de gente resentida que se queja implícita y explícitamente con sus pares?, no es acá donde debemos descargar la rabia, no es en las calles ni en los muros, son muchas bocas que deben sonar en una sola voz que exija sin reparos.
¿Por qué deberíamos ver tantos cuerpo dolidos, tanta gente cansada, tantos niños perdidos, tanta maldita delincuencia en las calles? ¿por qué algunos deberían trabajar más de la mitad de sus vidas solo para alimentarse? Por qué nadie se compadece de nosotros mismos?, de la fuerza bruta que levanta el país; No nos aguarda futuro si vivimos día a día dejando la piel derretida en las calles, sólo nos espera la espera del próximo día, y la expresión de resignación que se hidrata en colación. Prontamente, cuando lleguen las noches y pasen los días veremos con nostalgia las palabras que no caen y que deberían de una vez, caer.

domingo, 20 de marzo de 2011

Lo nombró amor.


Había protagonizado su momento máximo de placer cuando sintió el engranaje perfecto entre las almas, soltó todo cuanto se puede dejar ir, incluso aquello que se halle dentro de la consciencia; parecían dos inmensas luces que encienden la ciudad en el romanticismo inmejorable de las mentes, pincelando la sombra con los cuerpos, hasta pintar la perfección del amor en un cuadro que pendía del instante exacto en que ambos perpetuaran el vapor que arrancaba de las palabras.
Luego del ruido sofocante, luego de la tarde con el sol puesto, luego de la alegría y la conquista inmediata, el silencio, que dejaba dormir el último sentimiento, sin frío, sin calor, como si todo en esta vida fuere perfecto y dejara la huella apacible del deseo; ella lo nombró amor.