martes, 22 de junio de 2010

Vida y Muerte

Y al final de todo, cuando el curso de la vida se torna un rio tormentoso que es la verdad y qué es la muerte, el vuelo tranquilo de las aves cuando el tiempo corre como un hombre añoso con esos aires de roble moribundo, y al final de todo cuando todo se confunde con nada, qué se esconde en cada uno de nosotros, qué camina despacio por los caminos sembrados de hojas caídas en otoño, quién tiene tiempo en los bolsillos y el sol en la cartera, ni los campos que se abren de par en par dejan ver su corazón profundo ni el palpitar de la energía cuando una semilla florece y rompe la tierra, nadie ha podido verlo jamás en un solo momento, nadie ha estado en el momento crucial en que la vida se funde con la muerte y queda un suspiro frío y un alma disgregandose vertiginosamente, y al final de todo cuando la vida ya no es vida y el ser humano siento en su interior el sufrimiento y el dolor, solo arrancamos del vigor de nuestras mentes entristecidas para dejarnos sucumbir en la noche, en la larguísima noche que nos espera en el umbral. Yo me dejo arrastrar por la infinidad del mundo que me lleva al mar salado y cristalino de mis penas mis profundidades, mis pozos subterráneos de recuerdos sin rostro. Solo una figura se despide de mi, a lo lejos, alguien silba alguna melodía, al compás del piano y mi cuerpo, que ya no pesa nada, abre los brazos como queriendo abrazar a Dios, como si él en todo su esplendor me recibiera y me dejara llorar desconsoladamente hasta una proxima vida, cuando ya hubiera llenado las bodegas de la vida y estuviera lista para saltar al precipicio nuevamente, al vacío , y cayera en forma de cuna.