Al llegar a este lugar, siento la sensación de haber caminado infinitos kilómetros de mi vida; las ultimas fuerzas que le quedan a mi cuerpo suben este pequeño cerro,
suficiente para ver el resto de mi vida moviéndose en una ciudad prácticamente despoblada,
y saber que nada he hecho mejor que equivocarme,
a veces es bueno llorar, dicen,
sin embargo, nunca lloro. Llorar dispersa lo único que me acompaña: mi fortaleza.
entonces, siempre tengo miedo, de ser esa mujer débil
que se sienta a mirar lo despoblado de su vida;
Hago trampas en el amor; siempre pareciendo esa mitad inconclusa que puede solucionarte la vida,
pero no.
Siempre he dejado la sensación de una mentira.
Es como vengarse del tiempo,
Le dejo al antojadizo destino mi cansancio,
llegando con todo lo que tengo a pedir perdón.
Y cuando me arrepiento es como si me riese de todos mis errores y al fin solo disfrutara de este mal camino.