domingo, 29 de agosto de 2010

Sería como servir la primavera en una sola taza de café.


Nunca son suficientes los 27 fonemas
para explicarle a alguien lo demasiadamente triste que se siente el alma,
lo incontable que es el tiempo y sus secuaces,
extender los brazos para alcanzar el vacío
y resignarse al mal sueño que lo inunda todo
Ser el mar y ver naufragando un cielo
Nada significa el fragor que aparece en medio de los pechos
cuando revive sin quererlo,
un pedazo de historia
Es un corazón recalcitrante,
Es la gravedad de mi conciencia ,
Nada en esta ciudad que pueblo, y que soy yo misma
quiere dejarte ir.
Sería como servir la primavera en una sola taza de café
Sería prender el otoño y su magia novelesca
en un cigarrillo
Sería arrancarle la distancia a las montañas,
Dejar flotando la estrella en la pecera.
Ni siquiera, las filosofías, ni las pedagogías ni libros largos y cortos
se atreven a hablarte ya,
dejaste un beso colgando de la ventana,
yo te dejé mis ojos en medio de la noche, cuando aún era estival.

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