Se ve diferente cuando descubres que ha valido la pena vivir un poco de esto. Ya no hace falta soñar, tengo mis fantasías realizadas, se puede también vivir en la imaginación. Nada sobra, todo fue utilizado en alguna parte de mi, todo dejó algo de sí. Ahora estoy viendo como se maravilla el sol más de cerca, puedo soltar lo que antes amarré y la libertad es la consigna de ésta, mi vida. Si tuviera que reconocer un par de cosas, diría que la libertad también tiene en sí algo de dolor, de desarraigo y de soledad, sólo que al final del camino uno logra obviar los pormenores y caminar descalzo otra vez sintiendo como la arena cosquillea en los pies y como después del desaliento se vuelve nuevamente a creer. Dejo que se aleje el barco en el que un día fui feliz, desperté, dormí, hice el amor y lloré, ahora me siento un momento a olvidar, sin querer hacerlo, sólo que inevitablemente la mente se dispersa y el amor se expande hasta formar parte de todo y de nada, queda repartido como una nube de gas que en su primer momento asfixia y luego se disipa hasta ser sólo un recuerdo, una brisa, un gesto. Me gusta decir que valió la pena, porque justifico de una todo lo malo que pasé por el final que tengo ahora, me gusta pensar que la vida es entera y un minuto, y en este momento es el minuto en que los segundos forman el oleaje que desancla mi último recuerdo. sábado, 4 de agosto de 2012
Desanclaje
Se ve diferente cuando descubres que ha valido la pena vivir un poco de esto. Ya no hace falta soñar, tengo mis fantasías realizadas, se puede también vivir en la imaginación. Nada sobra, todo fue utilizado en alguna parte de mi, todo dejó algo de sí. Ahora estoy viendo como se maravilla el sol más de cerca, puedo soltar lo que antes amarré y la libertad es la consigna de ésta, mi vida. Si tuviera que reconocer un par de cosas, diría que la libertad también tiene en sí algo de dolor, de desarraigo y de soledad, sólo que al final del camino uno logra obviar los pormenores y caminar descalzo otra vez sintiendo como la arena cosquillea en los pies y como después del desaliento se vuelve nuevamente a creer. Dejo que se aleje el barco en el que un día fui feliz, desperté, dormí, hice el amor y lloré, ahora me siento un momento a olvidar, sin querer hacerlo, sólo que inevitablemente la mente se dispersa y el amor se expande hasta formar parte de todo y de nada, queda repartido como una nube de gas que en su primer momento asfixia y luego se disipa hasta ser sólo un recuerdo, una brisa, un gesto. Me gusta decir que valió la pena, porque justifico de una todo lo malo que pasé por el final que tengo ahora, me gusta pensar que la vida es entera y un minuto, y en este momento es el minuto en que los segundos forman el oleaje que desancla mi último recuerdo.
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