Desató su cabello suave y negro, de ese negro que lo confunde todo, que lo pierde todo, que hipnotiza la conciencia, de ese negro resplandeciente que le caía en los senos, que él descubría como un loco desesperado y enamorado en cada aliento de su cuerpo, cada partícula viviente en él amaba desmedidamente a esa mujer, que ahora se soltaba el pelo y esparcía su perfume de anochecer por toda la habitación, se maquillaba las pestañas, largas y coquetas como todo en ella, como sus labios rojos por naturaleza y sus ojos negros y abismales, repetía que había perdido el reloj, y se daba vueltas como un remolino buscando esto y aquello, a él le parecía que a ella le habían robado para siempre el tiempo de encima y siempre lucía hermosa, y se lo decía a ella, que, sin escuchar absolutamente nada, perdía aquello que había encontrado para buscar eso perdido, y al fin cuando estuvo lista, de pie, junto a la puerta, habló suave, como siempre, encantadora, sexy, luminosa, excitante, seria, sencilla, espectacular, todo cuanto él pensaba, sobrevalorada podría ser, aunque bella al fin: vamos ? - el parecía un crucifijo, tendría que salir con esa bella mujer y soportar un montón de miradas, valía la pena, se podría decir, porque iría, de su mano, suya.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Mujer
Desató su cabello suave y negro, de ese negro que lo confunde todo, que lo pierde todo, que hipnotiza la conciencia, de ese negro resplandeciente que le caía en los senos, que él descubría como un loco desesperado y enamorado en cada aliento de su cuerpo, cada partícula viviente en él amaba desmedidamente a esa mujer, que ahora se soltaba el pelo y esparcía su perfume de anochecer por toda la habitación, se maquillaba las pestañas, largas y coquetas como todo en ella, como sus labios rojos por naturaleza y sus ojos negros y abismales, repetía que había perdido el reloj, y se daba vueltas como un remolino buscando esto y aquello, a él le parecía que a ella le habían robado para siempre el tiempo de encima y siempre lucía hermosa, y se lo decía a ella, que, sin escuchar absolutamente nada, perdía aquello que había encontrado para buscar eso perdido, y al fin cuando estuvo lista, de pie, junto a la puerta, habló suave, como siempre, encantadora, sexy, luminosa, excitante, seria, sencilla, espectacular, todo cuanto él pensaba, sobrevalorada podría ser, aunque bella al fin: vamos ? - el parecía un crucifijo, tendría que salir con esa bella mujer y soportar un montón de miradas, valía la pena, se podría decir, porque iría, de su mano, suya.
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