jueves, 2 de septiembre de 2010

Había estado trabajando.


Desarticulé todos las trenzas que mantenía bajo la almohada, para dejar de soñar sueños enredados, alfin que llegué a un largo pasillo, por donde iban y venían, no sin cierta melancolía, algunos de mis más arraigados deseos, mi niñez irresuelta y mi pena de hija semihuérfana, como decía antes la abuela Rosario. Abrí un dormitorio y apareció, así, sin más, mi padre: tenía un rostro endurecido y esbozando una tímida ternura, casi admitiendo la alegría de verme, ya no eres una niña me decía y yo alargaba la mano para cerrar la puerta, y se abría la segunda puerta del pasillo, y estaba tomandose un café mi padre, se veía cansado llevaba puesta una camisa celeste y el logotipo de la empresa en que trabajaba, no me miraba, sólo anotaba en una agenda caduca sus cuentas de años pasados, no hice el intento de cerrar la puerta, seguí, por el cada vez más angosto pasillo y empuje una puerta que estaba hinchada y sonó como los mil demonios, estaba mi padre prendiendo un cigarrillo, me miró, lo dejó sobre el escritorio y me dijo que avisara a mamá que estaba listo el dinero del dividendo, tenía los ojos sumergidos en la cara, aceleré el paso y llegue a una habitación más estrecha de lo normal y apenas si cabía el pequeño escritorio repetido en toda la casa, en el suelo estaba derramado un vaso de licor y no estaba papá, reanudé la marcha, como si fueran mis ultimos pasos y llegue casi corriendo al final del pasillo para abrir la última puerta y abrir un inmenso salón pintado de blanco, estaba yo, sola
miraba sorprendida un espejo sin ninguna expresión en el rostro, enflaquecida, famélica de dolor. caminé por el salón y rechinaron las tablas que cubrían casi todo el lugar, empecé a seguir una línea roja que cruzaba el salón, me quedé pasmada viendo un ataud, adentro, mi padre, antes de meterse ahí, había dejado la ropa cuidadosamente doblada en una silla, su billetera bajo de las prendas para que nadie más que yo y mi familia pudieramos usarlos, antes de meterse ahí había estado trabajando.

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