Nadie sabe si los cuerpos volverán a hallarse, si tu piel caliente volverá a derretir los pasajes de la mía, sólo el vacío que queda, como una caja que estuviera llena de sorpresas y se encontrase ahora desfondada sin siquiera la esperanza de encontrar migajas y pensando donde irán a dar los versos azucarados que nos dijimos, pensando si volveremos a ser iguales a antes de ser nosotros, si podrás volver a imaginar las historias ficticias que nos hacían tanto reír, si habrá una tregua en la tristeza de dejarnos ir, si habrá una pausa cuando vea que te vas por tu camino y yo sienta bajo mis pies uno distinto, si en esa pausa que no sabemos si existirá, podremos descansar de la extraña sensación de sentirnos lejos, y sentir el incipiente alivio de ya no volver a discutir, a ofender a nuestro otro, a dejar escapar las incomodidades sin filtros, a llorar dolidos, el incipiente alivio de sentirnos libres.
Nuestro amor con olor a tabaco, café y miel, me queda la buena sensación porque todo pasado siempre, siempre, fue mejor.
Me olvido ahora de todo lo malo, me olvido del sabor a hiel, de la pena, de todo y me quedo con lo bueno y te lo dije. Tu me deseas suerte, y créeme que la necesito. Adiós.