martes, 13 de septiembre de 2011

Nuestra historia, fue un suspiro, un inmenso y profundo suspiro, decir que te extraño no bastaría ahora, para qué nos vendríamos con mentiras en primavera, sin dejar florecer mi alma a la luz de otro amor. Todo pasa, y cuanto sabrán la distancia y el tiempo al consolar el alma que se queda desnuda, esperando el vertiginoso momento que no volverá a llegar. Ya no aletearan las mariposas cuando oiga tu voz en la línea y se arrollaran bajo el tren del recuerdo las palabras lindas que nos dijimos en el umbral de la risa. Pero es un mundo que nos une y otro universo entero que separa, aprendiendo como siempre que no siempre tenemos aquello que quisiéramos y que por mucho esfuerzo seguiremos siendo los mismos que tiempo atrás. Pero que más da, al despertar este septiembre seguirá siendo el sol mas duradero, las noches más tibias y el aroma de las flores al abrirse contendrán mi pena. Abriré Santiago con lagrimas nocturnas y en la madrugada mi cuerpo liviano recorrerá uno a uno los momentos, todo esto para ver consumirse como un cigarrillo los instante que fueron, que nunca más serán.
Nadie sabe si los cuerpos volverán a hallarse, si tu piel caliente volverá a derretir los pasajes de la mía, sólo el vacío que queda, como una caja que estuviera llena de sorpresas y se encontrase ahora desfondada sin siquiera la esperanza de encontrar migajas y pensando donde irán a dar los versos azucarados que nos dijimos, pensando si volveremos a ser iguales a antes de ser nosotros, si podrás volver a imaginar las historias ficticias que nos hacían tanto reír, si habrá una tregua en la tristeza de dejarnos ir, si habrá una pausa cuando vea que te vas por tu camino y yo sienta bajo mis pies uno distinto, si en esa pausa que no sabemos si existirá, podremos descansar de la extraña sensación de sentirnos lejos, y sentir el incipiente alivio de ya no volver a discutir, a ofender a nuestro otro, a dejar escapar las incomodidades sin filtros, a llorar dolidos, el incipiente alivio de sentirnos libres.
Nuestro amor con olor a tabaco, café y miel, me queda la buena sensación porque todo pasado siempre, siempre, fue mejor.
Me olvido ahora de todo lo malo, me olvido del sabor a hiel, de la pena, de todo y me quedo con lo bueno y te lo dije. Tu me deseas suerte, y créeme que la necesito. Adiós.