sábado, 20 de febrero de 2010

Mentir.


Si tuviera que mentir, probablemente lo haría, sin cambiar en absoluto mi fisonomía, eso, por el miedo que me mueve; te sostendría la mirada altanera y sin duda creerias que hablo enserio, más que todo porque te conviene creer en mi, todos sabemos que es tortuoso creer que alguien no dice la verdad e intentar adivinar la certeza, por eso desvías tus ojos a algun punto desconocido y lejano, distinto a cualquier espacio en el que tu y yo estamos situados, yo me veo los pies y me doy cuenta que son bastante asimétricos, me preguntas en que pienso y respondo: tonterias!, lástima que no creas justamente la única verdad que he dicho. Parece que te sobrara tu brazo derecho, no hayas donde situarlo, supongo que es la excusa para encender un cigarrillo y perderte en una espesa nube gris, haría lo mismo, pero entonces creerías que no me tomo nada enserio y es cierto. Pero concluyo con un beso en la frente, que tantos problemas me soluciona y tu expresión cambia aliviada, pero yo me siento una extraña mentirosa y sonrio, porque dicen que da luz, y entre el humo ya ni siquiera puedo verte. Tu te quedas conforme, yo me voy, con un nuevo vacio y una culpa que solucionar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario