sábado, 20 de febrero de 2010

Amparo


Amparo, había nacido sin duda con la gracia y la belleza que cualquier mujer habría deseado, desde sus cabellos hasta sus pies fueron bendencidos por quienes la veían; En cambio, ahora, lucía un rostro desgastado y una mirada dura y fría, a un lado caía una trenza mal hecha y un vestido que podría haberse usado perfectamente para sacar el polvo o limpiar los vidrios, pero ella lo llevaba puesto, no con honra o sin ella, simplemente lo llevaba puesto, como una revelación a su propio cuerpo; los hombres no la hacían voltearse ni medio centímetro, ni aún mover los ojos para admirar alguna belleza masculina, había perdido cuanta esperanza quedara en el mundo. Sólo contaba un rumor, ya convertido en leyenda, que Amparo cada noche al prender las velas de su casa lloraba hasta que se consumía completamente la mecha, atribuían a eso, sus ojos ya endurecidos, pero jamás nadie lo pudo asegurar. Ella no daba que hablar, sólo su apatico saludo, que con los años se había convertido en un gesto; Por más está aclarar que no asistía a ningún evento y hace muchísimos años no brindaba ni por bien ni por mal; su vida había ennegrecido totalmente, todo era simple y llano, agrio y desgastado, no había horizonte ni límites, sólo su inmensa pena que brotaba de lo desconocido, que nacía de donde nunca nadie pudo saber, Amparo siempre fue un triste misterio, un mito hasta el día de su muerte, cuando nadie la llevó a su tumba y solo su cuerpo se convirtío en cenizas y olor, el más amargo de toda la historia, de todos los tiempos; se impregnó en el cielo y en la tierra;
jamás crecío una flor en su jardín desierto
jamás se supo cual era el oculto anhelo de Amparo,
que jamás soltó una lágrima que se entibiara en otro cuerpo ..

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