
Era verano entonces, cuando se me veian las piernas desnudas y un corazon agitado entre los senos, parecía más bien una primavera y no por las flores ni el viento, si no por ese dulzor romantico de los colores; a la luz podía verse la evaporación de mi sudor, y mis ojos expulsaban la última gota que el alma no había alcanzado a almacenar, para qué tanta metáfora, estaba llorando, y no por algo interesante o importante en la sociedad, llorando como una niña por un amor, cómo si el amor valiera la pena, pero nadie podría haberme explicado eso, ni menos yo, hubiera estado dispuesta a entenderlo, asi esque con compasión de todos pasaban los días y yo primaveral y tierna, y mi alma que se arrugaba de tan mojada, como cuando estas mucho rato bajo el agua y entonces los dedos se te ponen blanditos; que ridiculez; me pasaba mirando las hojas de los arbustos por la ventana, y me recogia y soltaba el pelo una y otra vez, como si la posicion de mi cabello hubiera podido truncar mi destino; y no esque estuviera destinada, esque yo habia escogido ese camino. Mi sombra dibujaba el rostro de algun amor equívoco, y que tristeza daba ver esas notas musicales que se arrancaban de mí como un suspiro, y tan lejos que estaba yo de mi pena y mi melancolía y mi nostalgia y que hartos estaban todos y yo, harta de sentimientos y confundida, y sola. Al fin que pasaron los días, y no esos días de mañana tarde y noche, esos dias de minuto a minuto de segundo en segundo, como una larga e interminable jornada, pero yo, resistí como un soldado sin heridas fisicas, pero casi arrojada a una suerte sin camino; hasta que llego el verdadero invierno y casi al tocar fondo en mi propia desdicha y desaliento encontré en mi conciencia los anhelos de niña, como una inspiración de arpas infantiles, un yo alojado en algun inesperado recoveco y entonces, comprendi que las almas viven por sí solas, que la mía daba gritos como si fuera a parir, que yo miraba por un vidrio roto, que ya no existia ni siquiera la esperanza, y entonces me dejé elevar en el noctambulismo, descubrí las estrellas, el universo y crecí, entonces, tuve que aprender a crecer.
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