
Aunque literalmente estuviera muriendo de amor, no lo diría , por orgullo quizá o por falta de arrepentimiento, no lo sé.
Anoche mi cena fue un cigarro doblado y de mala calidad, que encontré en un inesperado espacio del sofá, él y yo, conversamos a cada brisa, desde la más tibia a la más helada, me hizo compañía el humo difuminado en la noche, que formó un cuerpo, que formó un suelo, se sentó a mi lado y yo alado suyo, me apoyé en su espalda y él se doblaba como si mi cabello le hubiera hecho cosquillas; yo tenía los ojos cerrados y eras tú, con tu cara menguando, por mi parte, yo tenía solo un corazón : no tenía ojos, no tenía manos para tocarte y no tenía lengua para hablar, pero tenía un corazón acelerado flotando en un humeante recuerdo.
Cuando abrí los ojos había un insoportable olor a madrugada, en mi garganta habìan espinas, no supe si por el frío de la noche, o por la estupida idea de cerrar los ojos; porque ahora estaba sola, y ya no me acompañaban ni el humo, ni el cigarro, ni el recuerdo.
Anoche mi cena fue un cigarro doblado y de mala calidad, que encontré en un inesperado espacio del sofá, él y yo, conversamos a cada brisa, desde la más tibia a la más helada, me hizo compañía el humo difuminado en la noche, que formó un cuerpo, que formó un suelo, se sentó a mi lado y yo alado suyo, me apoyé en su espalda y él se doblaba como si mi cabello le hubiera hecho cosquillas; yo tenía los ojos cerrados y eras tú, con tu cara menguando, por mi parte, yo tenía solo un corazón : no tenía ojos, no tenía manos para tocarte y no tenía lengua para hablar, pero tenía un corazón acelerado flotando en un humeante recuerdo.
Cuando abrí los ojos había un insoportable olor a madrugada, en mi garganta habìan espinas, no supe si por el frío de la noche, o por la estupida idea de cerrar los ojos; porque ahora estaba sola, y ya no me acompañaban ni el humo, ni el cigarro, ni el recuerdo.
Asumo mi soledad, y aún más, la comprendo; quién dijo que el amor era para todos, son historias de trovadores, habladurías de pueblos prehistóricos, publicidad engañosa.
Y ya nada en el mundo que se siente a mi lado y yo alado suyo, porque ni mis gestos existen si nadie los ve, ni mis pensamientos ni menos mi fantaseosa verdad. No obstante con aceptar y entender mi soledad me duele como si el universo estuviera a punto de dar el veredicto final de mi :deshauciada.
Y yo antes de dormir murmullo, porque puedo hacerlo si quiero, ni aunque estuviera literalmente muriendo de amor, lo diria.
Y ya nada en el mundo que se siente a mi lado y yo alado suyo, porque ni mis gestos existen si nadie los ve, ni mis pensamientos ni menos mi fantaseosa verdad. No obstante con aceptar y entender mi soledad me duele como si el universo estuviera a punto de dar el veredicto final de mi :deshauciada.
Y yo antes de dormir murmullo, porque puedo hacerlo si quiero, ni aunque estuviera literalmente muriendo de amor, lo diria.
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