
Te sigo atarantadamente para no perderme ningún segundo de tu milenario cuerpo, para sentir tu piel humedecerse al tiempo que se agita la respiración, hasta perdernos en la percepción imaginaria del amor, yo no pregunto como te sientes, pero tu me dices bien, y yo no tengo para qué responder. Con mi sola sensación podriamos besarnos días enteros, mientras te olvidas si son las tres de la tarde o de la madrugada, y vuelves una y otra vez con ese sabor nítido que se te desprende de la boca, para llegar con tus ojos que sonrien por ti y por mi, a recordarme que de mí fluyen gotas de espacio que riegan las hierbas sobre las que estoy sentada, sola. Y cuanto te odio por haberte ido y por sentir como te recuerda ese escalofrío que se alarga por mi columna vertebral, como se empaña mi cuerpo para dejarte dibujar con un dedo entre los pechos, un corazón asimétrico. Ahora puedes al menos graficar en tu memoria cuanto haces falta, de vez en cuando.
se como te sientes... a veces hace falta algo... y es facil odiar por que se fue ... se que paso ya mucho tiempo pero queria compartir contigo lo que pienso..
ResponderEliminarte invito a mi blog, estoy trasladando una historia. tal vez te guste...