miércoles, 18 de noviembre de 2009

Vida en el Sol


Iba en medio de la avenida más transitada de todo el mundo, a milímetros de encontrarme bajo las ruedas de algún vehículo, cuando sentí las puntadas de una aguja que ardía, me ató, anudó y comencé a subir, cada vez se escuchaba más tenue el murmullo horrorizado y sorprendido de la gente y yo misma comenzaba a suprimir las toneladas de especulaciones que nacían de mi mente, y así, abandonada a mi nueva suerte, alcé la vista, para encontrarme a menos de un metro con el sol; me sorprendió que estuviera tibio, pero creo que lo más sorprendente ocurrió unos segundos después, cuando pude instalarme en su núcleo y darme cuenta que estaba mejor de lo que creí. No habían automóviles ni nada que pudiera volver a desarrollar mis instintos kamikazes.Me quedé una noche, otra y otra, ya creo que me quedo.

Cuando es mañana salgo a recorrer las ciudades al norte del sol, por las tardes aliso sus rayos y cepillo los residuos de nube y en la noche lo sostengo en una de mis manos, hasta que deja caer un líquido suave, blanco, fresco y bebo. Puedo andar desnuda arriba, ya no tengo problemas en la vista, ni ese dolor sobre los hombros, la tos alergica cedió y la voz se tornó ligeramente más dulce. Hace días llegó una embarcación de palomas a dejarme una nota que decía "te extrañamos" no sé de quien será, se me cayó.

Definitivamente la vida en el sol es mucho mejor.

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