viernes, 21 de enero de 2011

Y yo, detenida un par o más segundos frente a una loca idea, tan descabellada y ridícula como incendiar una mecha a penas existente con la tenue luz de la luciérnaga noche; Al fin, sin pudores entre los fangos de la oscuridad dejar fantasear un poco la conciencia, hasta que los cuerpos encuentren el alba en un orgasmo cadencioso de complicidad; Sin ganar y sin perder, como si la calma lo condujese todo por el ducto transparente de las almas, no siendo jamás el beso en si mismo un fin; Volviendo cada minuto un ladrillo con los cuales construyo el espacio donde espero la loca idea, tan descabellada y ridícula...

1 comentario:

  1. Mira, mira como se deslizan las palabras, como las ideas se roban los rincones, como los espacios terminan absorbiendo los silencios, cuidado con la conciencia, la mala literatura, aveces solo se necesita de aire, ni pudores ni fango solo algo que respirar y multiplicar por un segundo lo eterno, así de simple nadie gana ni pierde solo vivir un poquito más, aunque la muerte espere agazapada en los rincones del alma, todo huele al fin y al cabo a vida, la prolongación de tu alma sobre sobre el triste y bello rojo que cae por las tardes. Bello, escrito.

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