jueves, 17 de diciembre de 2009

Tú, no vengas


Tú no vengas ahora arropado de argumentos a abrigarme con excusas en este caluroso verano, no creerías que esperé tanto este momento que ahora parece ser solo un adelanto malhumorado. Yesque ahora, eres solo un cuerpo vacío, como dos cajones olvidados en tu rostro, tus ojos antes tan profundos ya no brillan, y una bóveda de palabras siniestras se apodero de tu boca, de tus labios, raíces que se secan antes de llegar a mí. Yo te miro despacio, es la última vez que lo hago, y mi mirada no te pesa ni aliviana la conciencia, solo parecieras estar solo en medio del salón intentando convencer una audiencia que no concurre, y no llego a oir tu paralítico rezo de juramentos y promesas. Alguna parte de mi, busca en otro sitio, lograr almacenarte aún lozano, menos corrompido por los años- examino tus gestos y tu memoria; yo creí haberte encontrado, extracto de cielo, en medio del infinito, con los brazos abiertos, sonriendo. Fuiste solo un oasis, en mi desierto, cuando moría de sed; De mi cuerpo infértil jamás madurará el sentimiento que esperabas; nada puede reivindicar los hechos, el tiempo ya cedió.

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