
Despierto después de muchas vidas, y antes de quedarme ciega nuevamente, estás aquí, para admirarte en la vastedad del cielo que te cae en la frente como un sombrero, y mi mirada que se resbala lentamente por tus facciones; te sostengo quieto en la conciencia, mientras te sacudes con fuerza para centrifugar cualquier esperanza que llegase a albergar. Se desprende, enérgico, mi espíritu para engranar perfectamente en el espacio de tus ojos. Sólo que quizás aún no llegues a verme, como tantas cosas en la vida que solo las ves cuando van en reversa.
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