martes, 1 de septiembre de 2009

Rencor


Que es el rencor sino esa tristeza frustrada, escondida en el profundo desafio de la fortaleza. El ser humano no es fuerte y hay que dejarlo claro, nos duelen las palabras, nos duelen los actos y hasta una mirada a veces hiere. El rencor, y las ganas de reconciliacion que hay cuando se llega al fondo, lo fácil que se quiebra frente al sentimentalismo y a los buenos recuerdos, es el segundo paso después de no poder olvidar, después de culparse; al emerger de los tormentos, viene el rencor y a veces el perdón que no ayuda para nada cuando aún se empañan los vidrios entre sollozos por la noche. Es la manera más antigua de autodestrucción, que método tan profundo y doloroso escogemos para borrar lo imborrable, para retirar las huellas del camino. Es como tallarnos para siempre los huesos. Yo he intentado desmarcar todos los pensamientos que tengo de ayer para no llegar jamás a odiar, sólo de vez en cuando me aletargan las canciones lentas y el sol cuando se esconde tras las nubes, distraigo mi conciencia para reiniciar en las mañanas, como si no quedaran evidencias de mi pasado. No acepto albergar el sabor de licores amargos. Aunque deba ir olvidando incluso mi propia historia.

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