viernes, 4 de septiembre de 2009

Esos días.


Hace tiempo que me ocurre, pero hoy caí en la cuenta, hace bastante ya que no tengo suerte en el amor. Hoy me tocó reconocerlo y dejar de postergar, hay días en que es un deber aceptar lo desnivelada que es la vida, sentí tristeza, recordando esos momentos que nunca concluyeron, mis experiencias pasadas, buenas y para el olvido. Es terrible aferrarse a la última historia, solo porque entre otras cosas el destino no ha querido cruzar en el camino nada nuevo; siento esa nostalgia que cosquillea en el pecho, me provoca un impulso de brazos cálidos. No me gusta perderme en pensamientos que concluyen, en que a veces es mejor no pensar.


Esos dias, en que todo tiene ese sabor ácido que no habias sentido antes, ahora puedes ver claramente que varias situaciones te han jugado malas pasadas, te sientes un poco desdichado y estafado por la vida, con ese cordel en la garganta anudado varias veces, pero sabes que al día siguiente, habrán menos nudos, hasta aterrizar en esos otros dias, que nada se cuestiona, que tienes libremente permitido creer, sentir y pensar.

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