domingo, 16 de agosto de 2009

Olvidar.


No me gustan las despedidas, debe ser por eso que me causa tristeza el olvido. Olvidar: desarraigar los pensamientos, las imágenes, los recuerdos, el sentimiento que te unía, es sobre todo despedirse del ayer; olvidar entre otras cosas, es difícil, es nadar contra la corriente, sentir la velocidad del tiempo en reversa, olvidar es toda una empresa, que necesita publicidad, para que todo te recuerde que debes hacerlo, finalmente se vuelve un desafío que te persigue al momento de ir a dormir y está esperando por ti, apenas abres los ojos en la mañana... o en la madrugada. Humanamente dejamos ese "algo" en la cartera, en la maleta, en el abrigo, en el espejo o ese recuerdo favorito bajo la almohada, y no sirve de nada. Olvidar es partir al espacio vacío que hartarás de recuerdos diferentes. Es lanzarte al abismo con los brazos abiertos, dejar que tus ojos lloren hasta aclararse, abortar las sonrisas de tu boca, llenarte de tiempo, que necesitas, y es cierto, soportar el vértigo en el estómago, caer , caer. Pero vuelves, siempre hay un retorno.

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