miércoles, 19 de agosto de 2009

De noche


Esa noche estabas sembrado con semillas de cielo, untado de espacio cósmico, tenías los ojos brillantes como si te hubieran añadido otra vida a tu vida.Tus labios mojados cayeron sobre mi como una neblina caliente de noche estival. Me fuiste dejando llena de naturaleza, como si de tus manos yo hubiera nacido nuevamente. Tenías los ojos claros para verte en el noctambulismo; nos fuimos convirtiendo en un relato popular poco creíble, porque nadie entendería como terminamos haciendo el amor en el cielo, con la luna rebotandonos de ida y vuelta en los sueños. Desconformes de reducirnos al estrecho espacio de la boca, recorrimos mutuamente tu mundo y el mío, sembré mis pensamientos en tus brazos y cosechaste las palabras silenciosas de mis labios.
Sentí el vértigo de nuestro vuelo. Dejamos caer nuestro pesado cuerpo y subieron las almas milenarias más arriba del universo.

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