
Actitud, sobre todo endereza tu columna y en tu faz que se explayen las hebras de luz que caen del sol, que tengas ritmo al caminar aun cuando vayas subiendo la más alta escalera, y que no se note que al llegar arriba te falta aliento, actitud, cierra tu boca, pero no suprimas todas las palabras, solo preciso, para hablar lo justo y necesario, y ahora ve, abre la caja de tus ojos, no tanto para dejar ver tus viseras cuando se retuercen de miedo, pero si, para dejar ver que eres más que ese transeute afligido en la avenida. No necesitas que nadie te lleve de la mano, no necesitas mentir sobre ti, ni exagerar, ni disminuir, eres uno más plantado en esta tierra, crece, hasta llegar al crepúsculo, crece sin competir jamás, porque entre tu, el y ellos hay varias vidas de diferencia. Actitud, sonrisa, desplante, llegada, ve a sumergirte en paseos extraordinarios y vertiginosos, a descubrir que tu voz puede sonar más alta, que tus manos construyen, que tu mente inspira, que eres tú y vienes de allá hasta acá para demostrar que puedes transformarte en espíritu, vida y fuerza.
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