
El silencio es más que la ausencia parcial o total de sonido, es a veces también una respuesta, una emoción, incluso llega a transformarse en sentimiento y costumbre, el silencio es una demostración, es la verguenza y es también el orgullo de quien no necesita palabras, es la personificación de la ignorancia y la sabiduria. El silencio nos duele, y nos calma, nos ayuda y angustia, es el perfecto equilibrio entre el bien y el mal, y no por eso es neutro.
El silencio llega hasta el fondo de ti y abre la puerta de lo que eres, aunque no se lo digas a nadie y tu mismo no te atrevas a reconocerlo. En silencio aprendemos a oir, a tocar a sentir, descubrir.
Es muchas veces un rito, un signo, un símbolo, una entrada y una salida. Es mirar sin ser visto, es la sigilosidad oculta del ser humano.
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